Enfermos mentales, el rostro de la indolencia estatal

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De caminar vacilante e inestable, con pasos cortos y lentos. Sus miradas son frías, vacías y tristes. Sus ojos ven una realidad que les es ajena, mientras sus mentes procesan imágenes y sonidos que les son incomprensibles, de hombres y máquinas que se mueven de un lugar a otro a toda prisa, en una ciudad de concreto, metal y cristal, que se ha vuelto indiferente, sobre todo para ellos que padecen trastornos mentales.

Estos hombres y mujeres, enfermos, hambrientos, sin aseo y malolientes, vestidos con harapos, es casi imposible interactuar, ya que no recuerdan o no saben quiénes son, comen en basureros o gracias a la sobras que les dan, y duermen en cualquier lugar, son un pequeño segmento de la población que debería ser tomado más en cuenta.

La esquizofrenia es un trastorno mental causado por una anomalía en los procesos cognitivos y por una pobre respuesta emocional. Los afectados sufren de alteraciones en la percepción de la realidad.
La esquizofrenia es un trastorno mental causado por una anomalía en los procesos cognitivos y por una pobre respuesta emocional. Los afectados sufren de alteraciones en la percepción de la realidad.

Sobrevivir o morir bajo el implacable sol, caminar con sus pies descalzos sobre el asfalto caliente, la tibia tierra o la fresca grama. Dormir y pasar la lluvia bajo la cobija gris de un elevado, son de las cosas cotidianas que casi por instinto hacen estos discapacitados mentales, que son invisibles para el resto una sociedad que está muy ocupada con sus celulares inteligentes, redes sociales y las series de Netflix, además de las preocupaciones económicas y los políticos en su “política”.

EL DATO:

Tipos de trastornos
El doctor Roberto Rondón, psiquiatra, en un documento colgado en la Web expone lo siguiente: “Este deambular sin rumbo fijo por las calles, se evidencia fundamentalmente en quienes padecen dos trastornos mentales muy comunes e impactantes: esquizofrenia y trastorno bipolar, y en ausencia de un tratamiento adecuado para los mismos”.

Se sabe que no votan, no pagan impuestos, que no consumen en tiendas ni visitan plazas comerciales. Tampoco protestan por la falta de agua o electricidad; son indiferentes a la corrupción de los políticos, y menos aún, al crecimiento económico que experimenta la nación, pero que nunca llega a los pobres.

Pero, a pesar de todo, son una verdad tangible, que están ahí para que se recuerde que aparte de la pobreza y la indigencia hay otra forma de vida aun mas inhumana. La interrogante ha de ser ¿acaso ellos no tienen una familia o un gobierno a quien les importe?

En República Dominicana los problemas de la indigencia y las personas con trastornos mentales en las calles aún no están muy arraigados, por lo cual son asuntos que podrían erradicarse con un mínimo esfuerzo de parte del Gobierno central a través del Ministerio de Salud Pública, ya que no se necesitaría inversión económica adicional ni infraestructuras.

Los enfermos mentales que viven en las calles, son una muy pequeña población indefensa, debido a la condición de la discapacidad mental que los afecta. Esto los convierte en individuos muy propensos a sufrir accidentes y de contraer enfermedades infecciosas o comunes, y a sufrir todo tipo de maltratos.

 Este hombre  hace sus caminatas diarias en la Avenida del Faro, en Santo domingo Este.

Este hombre hace sus caminatas diarias en la Avenida del Faro, en Santo domingo Este.

El Programa

Hace aproximadamente un año, el Departamento de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública, puso en marcha el Programa para la Protección de las Personas con Enfermedad Mental Grave en Condición de Deambulantes, en coordinación con el Servicio Nacional de Salud (SNS), la Dirección Provincial de Salud (DPS) y el Centro de Respuesta Urgencias Emergencias (CRUE).

El programa tiene el propósito de garantizar la protección física y los derechos de los afectados, garantizándoles los servicios de salud, tratamientos, medicamentos y su rehabilitación psicosocial, hasta lograr la reinserción familiar, social y laboral.
En este proceso intervienen varios elementos. En las distintas provincias las áreas de salud se encargan de la identificación y ubicación de los individuos que tienen este problema. Además realizan el levantamiento de la información.

El protocolo

De acuerdo al protocolo establecido por la dependencia de Salud Pública, después de identificado el paciente y ubicar donde será atendido, se coordina el traslado junto al transporte sanitario de la institución o al Sistema 911.

“Los Pacientes deambulantes o pacientes sin hogar, pertenecen a los grupos de población vulnerables, como consecuencia de la discapacidad psiquiátrica que los afecta. Mediante la implementación de este programa y las intervenciones en esta población con trastorno mental grave, a partir del año 2017 a la fecha han sido tratados un total de 209 pacientes”, explico la doctora Elizabeth Ruiz, coordinadora de servicios psicosociales del Departamento de Salud Mental del MSP.

Según Ruiz, los sujetos con estos padecimientos se reconocen por el siguiente perfil: se encuentran entre las edades de 25 y 54 años; andan solos y se concentran en pueblos densamente poblados; son portadores de alguna enfermedad y tienen problemas de alcoholismo o de sustancias controladas y duermen al aire libre.

“Las condiciones que se producen como parte de un perfil siempre son muy variables en las personas que están en la calle. Sin embargo, prevalecen como en un 60% las que usan drogas. El 40% (restante) lo integran adultos mayores cuya vejez los tiró a la calle por la pobreza extrema, la pérdida de la familia y la salud mental”, explicó.

Recorrido
Aún con la implementación del programa por más de un año, no se entiende el porqué en un recorrido realizado por un equipo de este diario en el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo fueron fotografiados varios hombres y mujeres con todas las características de ser enfermos mentales.

Todos los casos contactados son un verdadero drama humano deplorable, penoso y trágico.

Estas personas comen lo que encuentran en el camino o lo que les da una mano piadosa; toman agua contaminada y mal oliente de los contenes y sistemas clocales; hacen sus necesidades en cualquier lugar y duermen donde les coja la noche.
El término usado por los especialistas de “Deambulantes” tiene una significación muy real, ya que no fue posible fotografiar dos veces en el mismo lugar a muchos de estos enfermos. Empiezan a caminar sin rumbo fijo, aunque terminen en donde iniciaron varios días, semanas, meses y hasta años después.

Aunque cabe mencionar que en algunos casos estas personas permanecen en el mismo lugar o en los alrededores que han tomado como el sitio para dormir y comer.
A pesar de su pasividad, en ocasiones se tornan agresivos y rabiosos, cuando son objeto de “bullying” (relajos, acosos y desprecios) o ataques de parte de adultos o niños.

Mendigos y zombies
“Mira un zombis”, fue la expresión que le dijo un niño a otro al ver un hombre con aparentes problemas mentales que caminaba dando tumbos por una de las aceras de la avenida V Centenario. Pero no, aunque su apariencia se asemeja muchos a la de los zombies de la película de George Romero de 1968 “La noche de los muertos vivientes”, estos son seres humanos.

A pesar de las similitudes en su forma de andar, vivir y vestir, hay diferencias notables entre indigentes, mendigos y zombies. Los zombies son elementos creados por la ciencia ficción y las creencias religiosas, por lo cual no necesita más análisis. Ahora bien, la diferencia entre un indigente y un mendigo son básicamente de índole psicológica y social.

Mientras el indigente vive en un mundo que sin importar las razones él mismo escogió, tiene raciocinio para pensar con claridad y, de seguro, salud física y mental para trabajar, pero escoge esta forma de vida como escape de una realidad que solo él conoce (drogadicción, alcoholismo, problemas familiares, delincuencia, desempleo, entre otros).

Por el contrario, los enfermos mentales no escogieron ese calvario para subsistir, ya que no pueden pensar por sí mismos, y ni siquiera posiblemente entiendan el entorno que les rodea, en el que familiares y Gobierno los han abandonados.

Hospitales

Ya son muchos los hospitales del país que cuentan con un departamento de Salud Mental. Pueden citarse el Francisco Moscoso Puello, el Darío Contreras, Unidad Hospitalaria Profesor Rey Ardid, Santo Socorro, Salvador B. Gautier, Jacinto Mañón, Vinicio Calventi, San Vicente de Paul (San Francisco de Macorís), el Universitario José María Cabral y Báez (Santiago de los Caballeros), Juan Pablo Pina (San Cristóbal), Jaime Mota (Barahona), y el Alejandro Cabral (San Juan de la Maguana).