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Entre cielo y tierra

Entre cielo y tierra

Entre iglesias e iglesias


Lunes santo en la mañana, comenzamos nuestro recorrido por el Conjunto Misional Chiquitano. Comenzamos en la Iglesia San Javier, donde un grupo de hombres alistaba detalles para la celebración de la semana.

Ese mismo día visitamos la iglesia Concepción y en la noche, en medio de la misa, entramos a San Ignacio, para completar un hermoso día admirando arte sacro.

Cada iglesia me pareció distinta a las que vi en diferentes partes del mundo. La simpleza me invitó a la contemplación, a la oración. En cada una admiré los santos de palo, los ángeles de facciones indígenas y los detalles llenos de mestizaje. Al día siguiente fuimos a San Rafael y llegamos justo cuando el coro ensayaba para las celebraciones de la semana mayor.

Fue lindo ver a jóvenes tocar violines y otros instrumentos que muestran la herencia dejada por los jesuitas, cuando se establecieron en esta zona. Con razón este conjunto de iglesias fue declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Están muy bien conservadas. Tienen características únicas. De San Rafael fuimos a San Miguel y luego a Santa Ana. Esta última no pudimos visitarla por dentro, pero como premio de consolación nos ofrecieron un mini concierto de música barroca y renacentista, en la escuela de música del pequeño pueblo.

Justo el jueves Santo fuimos a Santiago chiquito y allí participamos del lavatorio de los pies y la procesión del viernes santo. Fue lindo seguir la tradición de semana santa en esos pequeños pueblos bolivianos, ver el fervor de los chiquitanos siguiendo cada celebración.

El sábado de gloria nos tocó en la Iglesia San José y allí sentí que yo de alguna manera también resucité con Jesús, al vivir una semana santa tan especial.

Por: Mary Leisy Hernandez
Marilei@hotmail.com

El Nacional