Erosión social

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Así como las rocas van sufriendo desgaste a causa de procesos geológicos y distintos agentes, así la familia dominicana esta padeciendo de una erosión social con la ocurrencia de actos degradantes y vandálicos que superan nuestra capacidad de asombro.

A penas 2 semanas de comenzar este 2020 ya habían ocurrido 7 feminicidios junto otros hechos delictivos que llaman a una profunda reflexión nacional y que sus autoridades tomen las medidas pertinentes y necesarias que actúen no como bálsamo sino como bisturí para extirpar este cáncer de la inseguridad ciudadana y la degradación moral.

Solo basta mencionar algunos casos recientes y despreciables como por ejemplo el de los 5 menores estudiantes que profanaron una tumba en el cementerio de Manoguayabo y que las autoridades se percataron a raíz de un video subido a las redes sociales por uno de ellos mismos en el que se observa y escucha una evidente irresponsabilidad, falta de remordimientos, de carencia de moral y cívica que tanto se inculcaba décadas atrás en nuestros hogares y escuelas.

Las autoridades informaron que darán asistencia psicología a los menores estudiantes y precisaron que en este caso debe jugar su rol la jurisdicción judicial de niños, niñas y adolescentes, para eventuales acciones legales señalando que el principal rol debe estar en manos de la familia de cada uno de esos adolescentes, ya que sin la integración de los mismos al proceso educativo no se podrán obtener los resultados procurados.

Otro caso aberrante e indignante fue la muerte de la niña Yaneisy Rodríguez de tan solo 4 años de edad quien fue violada y asesinada en Santiago por un pariente adolescente de ella junto a Franklin Fernández Cruz (Guile), de 31 años, el primero con proceso pendiente por violación sexual, y el segundo degenerado había violado y embarazado a su propia hermana, y ambos en libertad delinquiendo.

La organización World Vision apeló al Estado y las organizaciones pertinentes por el reforzamiento a las redes de protección nacional de la niñez y la adolescencia indicando que durante el 2014-2018 se registraron 19,000 delitos sexuales con menores de edad en el país, siendo solo condenados 700, en este caso de Yaneisy evidenciando debilidades a nivel familiar, comunitario, social e institucional.

Esta serie de crímenes aberrantes y despreciables son una muestra de como se está degradando nuestra sociedad y que demandan de una solución integral y pragmática, integral para llegar al fondo de su origen, causa-efecto y pragmática para aplicar frontalmente un régimen de consecuencias, de mano dura si es necesario, porque es una batalla entre el bien y el mal, que debemos enfrentar con inteligencia y toda la energía para rescatar a las futuras generaciones de este erosión social que nos afecta.