El Ministerio Público y la Policía están compelidos a esclarecer las circunstancias en que una patrulla policial abatió a tiros a cuatro presuntos asaltantes en las inmediaciones del hipódromo V Centenario, porque la versión de las autoridades de un supuesto intercambio de disparos colisiona con lo afirmado por testigos de que se trató de una virtual ejecución.
La Policía ha dicho que los jóvenes, solo identificados como Nano, Silvestre, Rey y Amaury, cayeron al enfrentar a agentes policiales que los perseguían por la muerte de cuatro personas, incluido un oficial de la Fuerza Aérea, pero vecinos del lugar dijeron al periódico Hoy que un contingente policial llegó a la vivienda donde se ocultaba el grupo y la emprendió a tiros sin mediar palabras.
Contra la versión policial obra otro incidente ocurrido hace sólo nueve días cuando otra patrulla mató a cuatro individuos que alegadamente intentaron asaltar un almacén de la Cervecería Nacional Dominicana, en la zona industrial de Herrera, aunque en ambos casos la institución sostiene que sus agentes fueron enfrentados a tiros por supuestos delincuentes.
En razón de que en la escena del suceso de ayer fue apresada una quinta persona vinculada con el grupo al que se acusaba de ejecutar de un balazo al teniente coronel Cesáreo Abad Hernández, para robarle su vehículo en la comunidad de San Luis, la Fiscalía del municipio Santo Domingo Este tiene la oportunidad de esclarecer los hechos y establecer las responsabilidades de lugar.
Se insiste en que la Policía debería ser la más interesada en demostrar su rebatida versión de que esas cuatro personas cayeron durante un intercambio de disparos, pero aun así, es menester advertir a la jefatura policial que la garantía de seguridad ciudadana no puede sostenerse en ejecuciones extrajudiciales, lo que presentaría un indeseable cuadro de delincuentes que asesinan delincuentes.
Al maestro
Más que Día del Maestro, hoy se festeja el de la familia, porque el profesor ha sido por siempre figura estelar en el núcleo familiar, donde le toca desempeñar los papeles de padre, madre, hermano tutor y consejero que, como fino orfebre, forja al hombre o la mujer del mañana con filigranas de honradez, buenas costumbres, sensibilidad, solidaridad, respeto y hondo sentido del deber.
El educador de hoy es víctima primera de una sociedad en descomposición en la cual la seguridad laboral y la capacitación son todavía quimeras que el Estado no ha podido suplir, como tampoco el perenne anhelo de una educación universal de calidad que promueva inclusión e igualdad en vez de exclusión e inequidad.
Aun así, maestros y maestras constituyen uno de los más preciados activos de la sociedad nacional, porque pastorean las generaciones del porvenir en un presente tumultuoso, huérfano de valores, donde las prendas morales se desprecian para dar paso a la idolatría del consumo y del más rancio paganismo.
El Nacional se une a la celebración de tan trascendente Día que rinde tributo a los seres humanos que han abrazado ese noble sacerdocio, como sin dudas es el magisterio, por lo que hoy todos los parabienes van dirigidos al maestro, con cariño.
