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Estado laico en debate: religión y poder en República Dominicana

Estado laico en debate: religión y poder en República Dominicana

Ernesto Guerrero

A lo largo de la historia, las religiones han sido responsables de numerosas guerras y conflictos. Desde las Cruzadas hasta las tensiones actuales en Medio Oriente, es evidente que la fe ha sido, y sigue siendo, un factor de división.

La República Dominicana, a pesar de definirse como un estado laico en nuestra constitución, parece estar atrapada en una influencia desmedida de la Iglesia Católica, que históricamente ha recibido privilegios que la sitúan por encima de otras religiones, sin el correspondiente control fiscal.

El concordato firmado en 1954 entre la República Dominicana y el Vaticano ha otorgado a la Iglesia Católica beneficios que, aunque deberían ser equitativos en un estado secular, se distribuyen de manera desproporcionada.

Autoridades públicas asisten a ceremonias religiosas, como el Tedeum por el aniversario de la independencia, reforzando un clericalismo que confunde los límites entre la fe y el deber público. Esto es inaceptable en un sistema que busca garantizar la libertad de conciencia.

La educación es otro campo crucial donde se evidencia esta influencia. La enseñanza de dogmas religiosos, como los relatos de Adán y Eva, limita el desarrollo crítico y científico de nuestros jóvenes.

Es imperativo despojarse de estas narrativas para centrar nuestra atención en los logros del pensamiento humano y la ciencia.

La religión no debería interferir en la educación pública, y es esencial revertir el concordato para asegurar una educación inclusiva y plural.

Adicionalmente, debemos evitar la islamofobia y el rechazo hacia otras creencias, especialmente ante la creciente diversidad religiosa en el país.

El auge de movimientos fundamentalistas, como el de Trump en Estados Unidos, nos recuerda la necesidad de mantener una postura de respeto y diálogo abierto con todas las comunidades, incluidos los no creyentes.

La visión de un mundo donde los seres humanos se consideran «hijos de dioses» y no como simios evolucionados ha llevado a consecuencias desastrosas para nuestro entorno. No existe tal paraíso; esta es nuestra única vida y este es nuestro único planeta, por lo que es nuestra obligación protegerlo y revertir el daño causado hasta ahora.

La República Dominicana debe avanzar hacia una verdadera secularidad que garantice la libertad religiosa y repudie los privilegios injustos otorgados a una sola fe.

Es tiempo de construir un futuro donde la diversidad sea nuestra fortaleza y la religión, respetada pero no privilegiada, se convierta en una elección personal, ajena a las políticas públicas.

El primer impacto negativo de la guerra de Irán en República Dominicana se expresó el viernes con el aumento de RD$5.00 al galón de los tipos de gasolinas y gasoil, a pesar de que el subsidio otorgado a los combustibles fue de RD$1,189.8 millones para esta semana.