El vicepresidente ejecutivo de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) ofrece la buena nueva de que las empresas distribuidoras de electricidad han recuperado más de 250 millones de pesos como resultado del ataque frontal al fraude y resaltó el clima de confianza que se ha creado en el subsector eléctrico propicio para que nuevas inversiones comiencen a fluir.
A más de culpar a todos los sectores de la sociedad por lo que define como maldición de la crisis eléctrica, el licenciado Celso Marranzini cree que lo peor ha pasado a juzgar por su anuncio de que en 14 meses se sumarán más de 500 megavatios al sistema de generación eléctrica, incluidos 108 producidos con gas natural.
Se resalta también que el funcionario favorece realizar auditorias de costos a todas las empresas generadoras de electricidad, lo que seguramente redundaría en beneficio de las distribuidoras y de los usuarios.
Llama la atención que en su comparecencia ante la Cámara Americana de Comercio, el licenciado Marranzini no trató el tema de la revisión de los contratos amparados en los cuales operan empresas generadoras y productores independientes, que han sido definidos como viles o contrarios al interés nacional.
No hay dudas de que en la gestión de Marranzini, las Edes han sido saneadas y mejorado su Índice de Recuperación de Efectivo (CRI), pero no se puede decir lo mismo frente al sector generador, cuyas relación de negocios con la CDEEE ha sido desigual en perjuicio del Estado, obligado a transferir este año a esas empresas más de mil millones de dólares en subsidios.
Sin la revisión o mejor interpretación del mentado Acuerdo de Madrid que sustenta las operaciones de las empresas generadoras de electricidad y de convenios individuales con operadores independientes, no parece posible o viable un rescate financiero o la inyección de más capitales a la industria eléctrica.
A modo de ejemplo se menciona que el cálculo para la fijación de precios se realiza sobre bases falsas, ilegítimas o ilegales, que dan un valor final inflado, con beneficios mayores para los generadores, en la medida que se incrementan los precios de los combustibles, tanto así que el kilovatio-hora cuesta aquí el doble que en Puerto Rico, cuya estructura de producción carece de generación hidroeléctrica o de plantas alimentadas con gas natural.
Se ha dicho que con solo controlar las importaciones y el suministro de derivados del petróleo usados por los generadores, la CDEEE se ahorraría unos 540 millones de dólares al año, casi la mitad del total que debe transferir el Gobierno para cubrir el déficit de ese consorcio estatal.
El licenciado Marranzini desaprovechó la excelente oportunidad para proclamar ante el foro de la Cámara Americana de Comercio, en el que estuvo presente el embajador de Estados Unidos, la imperiosa necesidad de revisar los contratos de operación de todas las empresas generadoras, que perjudican al interés público y anidan practicas de comercio desleales.

