Editorial

Feminicidios

Feminicidios

Lo novedoso del informe  anual de Amnistía Internacional  sobre  situación de derechos humanos en República Dominicana lo constituye  la denuncia de que ha aumentado la violencia de género con un incremento de un veinte por ciento en el número de asesinatos de mujeres a manos de sus parejas, ex maridos o pretendientes durante el primer  semestre de 2010.

Resulta  verdad incontrovertible lo señalado en ese informe de que en la sociedad dominicana la violencia sexual se ha convertido en fenómeno generalizado y de que la mayoría de las mujeres víctimas de ese tipo de agresión e intimidación no reciben  atención médica ni psicológica.

Las denuncias reiteradas sobre  discriminación contra inmigrantes o de mentados “crímenes ilegítimos”, han sido enfrentadas por autoridades nacionales  sin poder convencer a la comunidad internacional de que la masa migratoria haitiana recibe trato relativamente igual al resto de la población o de que  se invoca  el derecho a repatriar indocumentados.

En torno a la versión de que  aquí se padece de una situación de  violencia de género generalizada, al Gobierno no le queda  otra que admitir esa realidad y comprometerse a aplicar políticas preventivas y disuasivas  encaminadas a   afrontar con toda firmeza crímenes y agresiones contra  la mujer.

El informe de Amnistía Internacional sobre violencia sexual en República Dominicana se nutre de estadísticas oficiales e informaciones de campo suministradas por organizaciones no gubernamentales que describen un panorama tétrico con  un incremento sostenido en el número de asesinatos de mujeres a manos  de hombres despechados.

No se hable de civilidad en un país donde casi a diario se reportan crímenes  o golpizas de mujeres   a manos de maridos,  ex esposos, amantes, pretendientes o de depredadores sexuales, sin que las agencias del Ministerio Público ni de la Policía den abasto para  afrontar las miles de denuncias que  elevan  víctimas de maltratos o amenazas de muerte por razones de género.

La más de las veces, las mujeres agredidas o intimidadas son objeto de formas de humillación o discriminación  en las instancias  oficiales  obligadas a recibir y procesar sus denuncias y querellas, al punto que muchos asesinatos  se producen después que las víctimas han expuesto su situación ante  fiscalía o policía.

El Informe de Amnistía Internacional referido a la creciente violencia sexual o de género  constituye un motivo de vergüenza para Gobierno y sociedad, obligados a poner  freno a esa espiral de crímenes contra las mujeres, y no esperar que por vía de una madre, hermana, hija u otro familiar la desgracia toque puerta y engrosen  la creciente  lista de feminicidios.

El Nacional

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