El joven Eduardo Antonio Baldera Gómez, quien llevaba 22 días secuestrado por un grupo de delincuentes, dice que ayer pudo escapar en un descuido de sus captores, en Villa Vásquez, con lo que se pone el fin a drama que a todos preocupaba.
En todo momento la jefatura policial ofreció seguridades de que daría con el paradero del joven, en poder de individuos que se alega son reincidentes en ese tipo de crimen.
Tras escapar, Baldera Gómez se entregó a la Policía, que de inmediato apresó a dos sospechosos de participar en el secuestro.
Se requiere ahora que las autoridades identifiquen, apresen y sometan a la justicia a todos los relacionados con ese secuestro. Porque aquí la industria del secuestro no puede ni debe prosperar.
La actividad política
La actividad política constituye la expresión más alta de civilidad, pues supone el ejercicio de un magisterio de conciencia en escenario de controversia y diversidad, donde los actores pugnan por el poder con la palabra como lanza y los hechos como escudo.
Aunque se insiste en asociar la política con la guerra convencional, hay que señalar que los grandes líderes y estadistas son aquellos que encuentran fórmulas adecuadas para poder combinar consenso y disenso, además de fluídas relaciones entre mayoría y minoría.
Es por eso que se aplaude la nueva actitud asumida por los liderazgos de los partidos De la Liberación (PLD) y Revolucionario (PRD), de compartir escenarios nacionales e internacionales, sin renunciar a sus respectivas visiones sobre el ejercicio del poder y de la política.
En ningún modo resulta pecaminoso que PRD y PLD aúnen esfuerzos para convertirse en buenos anfitriones de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (COPPPAL), que se inaugura hoy en Santo Domingo, así como de otra reunión de la Internacional Socialista, fijada para el próximo mes.
Más que censura aquí valen los aplausos.
