La historia de un niño y un adolescente extraviados desde el domingo en la zona de Vallejuelo, Constanza, tuvo un final feliz al ser rescatados ayer por una brigada de la Fuerza Aérea.
Jordi José de la Rosa, de nueve años, y Yoel Muñoz, de 14, se apartaron del campamento en el que participaban para cazar conejos, sin poder localizar el camino de retorno.
Hay que imaginarse el sufrimiento que padecieron esos muchachos perdidos durante casi tres días en la espesura de ese bosque montañoso y la angustia de sus familiares que los buscaban incesantemente.
Los lauros por el rescate de Jordi y Yoel pertenecen al equipo élite de la Fuerza Aérea que pudo localizarlos y traerlos de vuelta al seno de sus familias, en el final feliz de un drama sobrecogedor.
Ignominia
A menos que un juez federal lo impida, este jueves entra en vigor en Arizona, Estados Unidos, una ley segregacionista que faculta a la Policía a detener a cualquier persona que considere sospechosa de ser indocumentada.
En ese estado de la Unión americana residen millones de hispanos -hombres, mujeres, niños y ancianos- que a partir de mañana podrán ser apresados y conducidos a una comisaría sin cometer ninguna infracción o sin ningún motivo.
La ley SB1070 es un adefesio jurídico, burda expresión xenófoba que pretende resucitar el apartheid, en una nación formada sobre un mosaico étnico y migratorio.
La administración del presidente Barack Obama ha reclamado ante la justicia federal la inhabilitación de ese estatuto que constituye una afrenta y motivo de vergüenza para la humanidad toda.
La gobernadora de Arizona, Jan Brewer, ordenó levantar decenas de carpas, en cuyo interior prevalece una temperatura superior a los 45 grados Celsius, para encerrar a miles de hispanos que sin ningún motivo serán apresados al entrar en vigor esa ley.
Ojalá que algún juez federal impida hoy la entrada en vigencia de ese estatuto xenófobo y racista.

