Con ingenio natural y meditada observación, nuestros mayores han acuñado frases muy ilustrativas e inteligentes como la de que “no hay mal que por bien no venga”, que tiene gran sentido a pesar de que podría pensarse que es un tanto contradictoria.
Una propuesta que por su contenido, factibilidad y trascendencia está llamada a un gran impacto social, es un ejemplo de que aún en medio de terreno espinoso se pueden vislumbrar metas auspiciosas.
Se trata de la propuesta de la Asociación Dominicana de Administradoras de Fondos de Pensiones (ADAFP) de simplificar el acceso a beneficios del sistema de pensiones que permita agilizar la entrega de pensiones por sobrevivencia y del saldo total acumulado en las cuentas como herencia a los familiares de fallecidos.
Esta iniciativa, a todas luces beneficiosa en términos sociales y de previsible implementación, ha surgido en medio de un proyecto mostrenco, como el que impulsa el alegre diputado Pedro Botello y un grupo minúsculo, de que se entregue el 30% de los Fondos de Pensiones a los trabajadores suspendidos por efectos de la pandemia.
Este negativo plan, que lejos de beneficiar a los trabajadores los arruinaría en su posibilidad de disfrutar de un retiro digno y seguro, además de trastornar la economía y los presupuestos familiares generando inflación, paradójicamente ha dado impulso a una idea novedosa y positiva.
El gremio propone no requerir como condición imprescindible a los familiares la certificación de pago de impuestos sucesorales para recibir el monto acumulado en las cuentas de los afiliados fallecidos.
La propuesta constituiría un logro, en vista de que el requerimiento que se busca suprimir ha representado uno de los principales escollos para la entrega de las pensiones por sobrevivencia.
Por: Luis Manuel Báez
tonygonzalez20@gmail.com

