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FÚTBOL SÓLO FÚTBOL

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Jorge Rolando Bauger

El valor de la persistencia

Para escribir acerca de la Copa América, que ganó Argentina, como también así al título logrado por Messi en esta trascendental competencia, recurriremos al valor que representa la persistencia.
Para muchos, la ambición es el camino que conduce al éxito y la persistencia es el vehículo que te permite alcanzarlo. Eso es así.

Nosotros consideramos que, tanto en la vida cotidiana como en el fútbol, nada tiene más valor y poder que la persistencia.

El talento no lo tiene. Hay muchos talentosos que no han trascendido. El genio no lo tiene. Las genialidades sin constancia no conducen a ningún lugar, por lo que lo de genio, solo es un nombre pomposo.

La educación no lo tiene. Nuestra sociedad está llena de educados negligentes e irresponsables.
Es por eso que afirmamos que la persistencia es omnipotente. La conexión que ha logrado establecer Leo Messi con millones de simpatizantes del fútbol en todas las latitudes, se debe, tanto a su determinada persistencia como su humildad.

En el año 2005, Messi se consagró campeón del mundo Sub 20 con la selección argentina y en el 2008 ganó la medalla de Oro en los Juegos Olímpicos, pero, con la selección absoluta no había festejado ningún título.

Messi esperó catorce largos años para conseguir un título con su selección y durante ese largo periodo experimentó grandes alegrías y profundas decepciones, Fue alabado y también muy criticado. Su viacrucis comenzó en la Copa América del 2007 en Venezuela. En esa oportunidad, Brasil ganó la final 3/0 y se quedó con el título de campeón.
Leo jugó en esa final.

Luego, sobrevino la decepción del mundial de Sudáfrica 2010 y cuatro años más tarde, sufrió la dolorosa derrota –en tiempo añadido – ante Alemania en la final del Mundial de Brasil.

La sequía de títulos con la selección continuó en las finales de la Copa América del 2015 y la Copa América Centenario del 2016. En ambas, perdió en la definición por penales con la selección chilena.

Lo del Mundial de Rusia 2018, reforzó la “idea” de que Messi nunca ganaría un título importante con la albiceleste, pero, el mismo estadio que le vio perder la final del Mundial 2014 y el mundo, fueron testigos de una victoria soñada, deseada, esperada, sufrida y bien merecida que le permitió celebrar un gran título.

En la final, Messi no brilló y Neymar, con un derroche increíble de talento y esfuerzo, eclipsó su actuación, pero, logró ganar su ansiado título.

Como el fútbol es una verdadera escuela de vida –así lo entendemos – debemos recordar que la marca esencial que distingue a un hombre digno de llamarse así, es la perseverancia que exhiba en todo tipo de circunstancias, especialmente en las adversas y difíciles y Leo, como bien dicen en el país, se ha “fajao”.

Por: Jorge Rolando Bauger
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El Nacional