General haitiano y Núñez de Cáceres advirtieron a Boyer fracaso unificar isla



El 19 de enero de 1822, el comandante de la región Norte de Haití, Guy Joseph Bonnet, recibió de parte de Jean Pierre Boyer, la orden de partir rumbo al Santo Domingo Español. Este militar, escasamente inclinado a una invasión a la parte oriental de la isla Española, inició los preparativos.

El 31 de enero de ese mismo año Bonnet tenía siete mil hombres fuertemente armados ante las vetustas murallas de la capital de la antigua colonia española.

Las fuerzas se dividieron en dos cuerpos en su salida de Haití. Uno marchó desde el Norte en dirección Sureste, compuesto de cuatro mil hombres con artillería.

El otro grupo marchó desde la región central de Haití con rumbo Sur, vadeando la costa con tres mil hombres, también armado con artillería.

Hubo resistencia en algunos puntos del camino, pero sin un aliento ni apoyo del gobierno de Santo Domingo, los haitianos vencieron con relativa facilidad las huestes interpuestas.

El inspirador del nuevo Estado, por su parte, claudicó desde mucho antes que los grupos enfrentados en elcamino de ese ejército.

Don José Núñez de Cáceres sufrió varias decepciones en su afán, que no lucha, por la independencia del Santo Domingo Español.

Boyer conquistó a muchos residentes de la parte Este de la isla, desde el instante mismo de la declaratoria de tal independencia, el 1 de diciembre de 1821. Es probable que a diferencia de Núñez de Cáceres, hubiere pregonado desde tiempo antespromesas que nunca cumplió. La única promesa realmente satisfecha fue la liberación de los esclavos.

Aunque la colonia española disfrutó siempre de un régimen esclavista distinto del resto del continente, al sustentarse en rasgos paternalistas, jurídicamente persistía la esclavitud. Fue, esa esclavitud, el punto flaco del proceso independentista de Núñez de Cáceres.

Porque habiendo pregonado el cambio jurídico de tal condición, no la patrocinó al llevar a cabo la separación de la España Boba. Y tal incumplimiento determinó el incierto respaldo logrado por su fantástico proyecto.

Tampoco consiguió apoyo de Simón Bolívar, triunfante por esos días sobre los ejércitos españoles en las tierras del Sur del continente.

La búsqueda de tal apoyo muestra la improvisación del proyecto.

Proclamada la independencia el 1 de diciembre de 1821 es que Núñez de Cáceres envía a don Antonio María de Pineda a entrevistarse con Bolívar.

De Pineda no encuentra al exitoso libertador en Venezuela. Se le dice al enviado, que Bolívar se encuentra de camino al Ecuador, por cuya liberación de España aún luchaba.

Durante los días siguientes, en ese mes de diciembre, Núñez de Cáceres recibe noticias sobre levantamientos en favor de Haití. El golpe mortal lo recibe cuando la dotación de Santiago de los Caballeros arría la bandera de la Gran Colombia y enhesta la de Haití.

Con este panorama tan auspicioso le parecen llegados a Boyer los días de la unificación de la isla y pide apoyo para marchar sobre la parte Este. En un documento enviado al Senado, expresa su deseo de librar a los habitantes de la parte del Este, de sus sufrimientos.

Por supuesto, el Senado apoya las pretensiones de Boyer. El 19 de enero de 1822 ordena la marcha sobre “el Haití español”. Altérmino del mes de enero ya esas fuerzas están ante las murallas de Santo Domingo.
Por supuesto, Núñez de Cáceres se rinde ante una realidad insuperable. Boyer se presenta en Baní el 6 de febrero de 1822, y tres días después es recibido en Santo Domingo.

Núñez de Cáceres no solamente vencido sin pelear, sino deprimido, reúne su esmirriado gobierno y a la sala capitular de Santo Domingo para esa fecha.

En el curso del acto de entrega recita a Boyer las razones por las cuales el empeño unionista no durará por siempre.

Bonnet ya le había recordado a Boyer, en ocasión de la consulta formulada por el mandatario, las diferencias entre los dos pueblos. Somos de origen distinto, de culturas muy diferentes y apegadas cada una a sus propios elementos sustanciales, de lenguas ajenas la una de la otra, de arraigadas costumbres dispares.

Eso, dicho por Bonnet el 25 diciembre de 1821, debió escucharlo Boyer de nuevo el 9 de febrero de 1822, cuando, como al calco, se lo dice Núñez de Cáceres. La ocupación durará 22 años, hasta otro febrero, pero del 1844.