Flor Blanca, una calamidad
Flor Blanca es uno de los nombres populares de la Cándida, infección por hongos. Se presenta en la vagina y otras áreas del cuerpo. En el caso de los hongos no puede hablarse ni de cura ni de cronicidad. Por ser la Cándida un habitante del organismo, lo que existen son reactivaciones de la enfermedad y períodos asintomáticos. En condiciones normales la Cándida vive en el organismo sin provocar alteraciones, ni complicaciones.
En lo referente a tratamientos, estos pueden ser locales o sistémicos con antifúngicos de mayor o menor intensidad. El diagnóstico a través del examen micológico es fundamental para identificar la especie de Cándida que produce la infección. Existen alrededor de treinta cepas, algunas más resistentes que otras a los medicamentos.
Es recomendable utilizar de inicio tratamientos locales, porque ponen la medicación directamente donde se necesita, y tienen menos efectos secundarios que los tratamientos sistémicos. Los tratamientos antihongos locales incluyen cremas, óvulos vaginales, líquidos y pastillas que disuelven en la boca: Clotrimazole, Ketoconazole, Nistatina,, Miconazole, Terronazo, Butoconazole, Amfotericina.
El tratamiento sistémico se necesita si la candidiasis no responde a los tratamientos locales, o se ha extendido en la garganta (esofagitis). Algunos medicamentos sistémicos se toman en forma de píldora, otros a través de vía endovenosa.
Algunas terapias sin medicamentos parecen mejorar la candidiasis. Sin embargo, ninguna de éstas se ha estudiado cuidadosamente para mostrar su acción contra la candidiasis:
Reducir la cantidad de azúcar que se come puede retrasar la candidiasis.
Usar un té hecho de Pau d’Arco, un árbol suramericano que tendría propiedades antifúngicas.
El ajo se conoce por tener propiedades antihongos y antibacterianas.
El aceite del «Tea tree» puede diluirse en el agua y gargarizarse.
Lactobacillus (acidophilus), que se encuentra en el yogur, es una bacteria que ayuda a controlar los hongos. Podría ayudar después de tomar antibióticos.
El ácido Gamma-linoléico (AGL), que se encuentra en algunos aceites, y la Biotina, que es una vitamina B, parecen contribuir a prevenir que la Cándida se extienda.
Como prevención se recomienda el uso racional de la medicina, no abusar de los medicamentos, en especial de los antibióticos. El uso de cremas y óvulos vaginales de forma indiscriminada mata la flora normal de la vagina que es su protección y autohigiene. Se deben evitar las telas sintéticas que aumentan la humedad y el calor corporal. La ropa íntima debe ser de algodón. No usar prendas ajustadas. No darse duchas vaginales. Tiene toda la razón el pueblo cuando dice: la vagina se lava sola.
No utilizar cosméticos íntimos. La vagina se lava con jabones poco agresivos, de preferencia sin olor. No deben emplearse perfumes, ni desodorantes en el área intima de la mujer. Evitar en lo posible los protectores personales fuera de la menstruación. Los protectores están compuesto de algodón y plástico, este último aumenta la temperatura del área, provocando el incremento de hongos.
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