Con un petróleo que supera los 100 dólares el barril y ante un panorama internacional tan convulso, el Gobierno no se ha hecho esperar para edificar a la población sobre los ingratos efectos de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El presidente Luis Abinader, quien había encabezado un Consejo de Gobierno, alertó sobre ajustes fiscales para enfrentar las alzas derivadas de la crisis del petróleo. No todo será ajuste, pues se mantendrán los subsidios focalizados para amortiguar el impacto en la medida de lo posible.
Alienta la garantía de que el país está blindado frente a las adversidades externas, pero la realidad es que el momento, como dijo Abinader, exige sacrificios de todos los sectores. No basta ante tanta incertidumbre que se cuenten con reservas en divisas para evitar desequilibrios, subsidios como los 1,000 millones de pesos a los fertilizantes para contener alzas de alimentos ni las ayudas sociales para lidiar con la tormenta que incidirá en los costos de la electricidad, el transporte y otros renglones.
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De hecho, se anunció que se destinarán 15 mil millones de pesos para los sectores vulnerables que serán afectados por la crisis en Medio Oriente. Intervenir en el momento oportuno con las medidas adecuadas para prevenir crisis se inscribe dentro de las responsabilidades de las autoridades. Ante la incertidumbre que se vive hoy, el Gobierno, además de anunciar medidas, ha dado un buen paso al edificar a la población sobre las consecuencias que entraña la guerra.

