La muerte por dengue de siete niños en una semana en el hospital pediátrico Arturo Grullón, de Santiago, donde se han producido trece de los 23 decesos ocurridos este año por esa causa, constituye un caso extremadamente grave que amerita que ese centro hospitalario sea intervenido por Salud Pública para determinar las causas de tan alto porcentaje de fallecimientos.
No parece normal que en un solo hospital infantil se registre el 60 por ciento de las muertes por dengue, ni que en una semana se reporte en promedio un deceso diario, máxime si la provincia no ha sido declarada en situación de desastre epidemiológico.
El viceministro de Salud Colectiva, al reconocer la gravedad de tan alta mortandad, la atribuye a la incoordinación en la aplicación de los protocolos relacionados con el tratamiento de esa enfermedad que es endémica en República Dominicana.
Resulta difícil explicar que sin declararse ninguna situación de anormalidad sanitaria en Santiago se verifique 13 de las 23 muertes por dengue reportadas en todo el territorio nacional y que la mayoría de esos fallecimientos se registren en un solo hospital, por lo que las explicaciones iniciales sobre deficiencia en la aplicación del protocolo sanitario, resultan insuficientes.
La causa de muchos de los decesos de niños afectados de dengue se atribuye a descuido de los padres o tutores en trasladarlos con rapidez a un hospital o a diagnósticos errados de médicos, pero esta vez se trata de siete infantes que fallecieron en una semana, cuyas muertes son atribuidas por propias autoridades a que galenos manejaron esos casos alejados del protocolo y según la experiencia del profesional actuante.
En muchos otros hospitales o centros de atención primaria tampoco se aplicaría la formalidad sanitaria que se alega no se cumplió en el Arturo Grullón al tratar casos de contagio de dengue, por lo que Salud Pública debe asumir lo ocurrido en Santiago como un caso de referencia que ayude a conjurar deficiencias en el tratamiento de ese mal endémico.
La Comisión Nacional de Dengue, que sesionó de emergencia en el hospital infantil de Santiago, pudo comprobar que un conflicto personal entre dos pediatras y otros dos galenos jefes departamentales, impide la supervisión de los médicos residentes, lo que hace temer que en ese centro las cosas no andan bien.
Se insiste en definir como extremadamente grave el caso de la muerte por dengue de siete niños en el hospital Arturo Grullón de Santiago y que propias autoridades atribuyan ese alto índice de mortandad a que médicos de ese recinto no aplican los protocolos requeridos en el tratamiento de esa enfermedad.

