Editorial

Grave error

Grave error

En el conocimiento y aprobación del angustioso paquete fiscal, el Senado incluyó de contrabando un impuesto  al retiro  de dinero en efectivo en los bancos que afectaría directamente a miles de familias que viven de las remesas, implicaría un costo adicional para  ahorrantes y depositantes y disminuiría la bancarización.

A pesar de que  la Asociación de Bancos había acordado con  autoridades monetarias y financieras grabar en un uno por ciento los activos productivos del sistema financiero,  se pretende pasar por debajo de la mesa un tributo que induciría  a la informalidad en la economía y distorsionaría al sistema financiero.

Las familias  que reciben  dinero de sus parientes en el exterior, que representan el 40 por ciento de la población, tendrían que pagar unos 13.5 millones de pesos cada día y 160 millones anuales, conforme cálculos hechos por las agencias remesadoras que estiman que por ese concepto  de remesas  se retiran por ventanillas bancarias unos 300 millones de pesos diarios.

Aún con el terrible impacto que  ese  impuesto tendría sobre  sectores de menores ingresos, el Gobierno apenas recaudaría unos 600 millones de pesos y no  RD$1,800 millones como  estimó la Comisión de Hacienda del Senado, además de que su aplicación sería tortuosa y acarrearía mayor inversión  tecnológica y burocrática de las entidades bancarias.

El gravamen del 1.0% sobre activos bancarios  reportaría más de cuatro mil millones de pesos al Gobierno, por lo que constituye una locura pretender  imponer otro tributo al sistema de banca múltiple que ya  tendría una presión tributaria  de un 50 por ciento, lo que se reflejaría en  el aumento de los tipos de interés, disminución de las operaciones bancarias y reducción de rentabilidad.

Con ese palo acechao, el Gobierno y el Poder Legislativo pierden credibilidad ante  el sector productivo y la población, porque  ese impuesto al retiro de efectivos no fue  discutido y ni siquiera informado a la banca comercial, a los fines de que siquiera pudiera  informar a las autoridades  el hecho  cierto de que sus efectos son más nocivos que su  beneficio.

Lo menos que se puede reclamar es que la Cámara de Diputados enmiende tan grave error con la exclusión de tal tributo que, además de crear un caos en las plataformas bancarias, succionaría de los bolsillos populares más de 300 millones diarios, sólo por los retiros de los chelitos que parientes en el exterior envían a sus familiares.

Es menester aconsejar al Gobierno a no aprovechar la difícil coyuntura económica para dar  rienda suelta a su voracidad fiscal, expresada en  ese intento de impuesto injusto y estrafalario,  porque tanto da la gota  en la piedra,  que hasta le hace un hoyo.

El Nacional

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