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Guillermo Moreno

Guillermo Moreno

Eduardo Álvarez

cenitcorp@gmail.com

 

Harto comprometido con su ascendencia, Guillermo Moreno no tiene más remedio que ser un correcto hombre de honor. No cabe duda de que ha vivido en consecuencia con este deber.

Nieto del poeta Domingo Moreno Jimenes, también corre por sus venas la estirpe del poder económico y político expresados a finales del siglo XIX en el hombre de negocio y presidente de la República, Juan Isidro Jimenes, quien era abuelo del precursor del postumismo. Se entienden, en efecto, las raíces de su pasión por la política y las letras, que encuentran la poesía acaso en la didáctica manifiesta de su prosa.
Nos hemos empleado en el preámbulo anterior para hallar en él al dirigente destinado a convertirse, en virtud de sus condiciones, en un hombre de Estado.
Condiciones asociadas inevitablemente a factores marcados por la realidad política que le ha tocado vivir. Esto es, el proceso que el destino pauta para cada uno de nosotros. “El destino baraja las cartas, pero nosotros la jugamos”,nos recuerda Shakespeare.
Este, sin duda, no es el momento de Guillermo Moreno. Habrá de serlo oportunamente dependiendo de cómo maneje los retos del presente, como asimilar y esperar su momento, con inteligencia y paciencia. Las decisiones presentes trazan el futuro. La estirpe por sí sola no es suficiente.
Le corresponde entender que unaparticipación independiente, sin posibilidades en el certamen de este 5 de julio apenas puede tornarse, no como un ejercicio de calentamiento -que ya ha tenido un par de veces-, pero sí como un servicio involuntario a favor de torcidos intereses con los que nunca coincidirá ni comulgará. Dada su probada seriedad y talante como hombre de bien, que así ocurra no agradaría ni le sumaría méritos.
Llegado a este punto, me atrevo a proponerle, con todo el respeto y honra de los que es digno, que juegue un papel activo en el inevitable triunfo del cambio que se aproxima, endosando un amplio apoyo a Luis Abinader. La historia y el pueblo le darán un fuerte abrazo. Todo abrazo es siempre dichoso y compensatorio.

El Nacional

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