Editorial

Habla la Iglesia

Habla la Iglesia

Antes de la sopesada exhortación de la Iglesia Católica para que se vote por los más honestos, el presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) había deplorado que los grandes problemas nacionales hayan sido excluidos de los debates y compromisos sobre la disputa electoral del domingo 16. Una y otra inquietudes son como para que los votantes valoren trayectoria y compromisos más de los candidatos que de los partidos a la hora de ejercer el sufragio.

Lisandro Macarrulla afirmó que, dada la dimensión de la inseguridad ciudadana, la incidencia del narcotráfico, el desempleo, el problema que representa el lavado de activos, el deficiente sistema educativo y otros, la estabilidad social, política y económica se ha mantenido de puro milagro. Lamentó que esos flagelos no hayan sido debatidos en un proceso que, en honor a la verdad, se ha caracterizado por la bulla y la cuantiosa erogación de recursos.

Aún así, la Iglesia Católica estima que estos comicios representan una valiosa oportunidad para castigar a los corruptos y aprovechadores, a los que han hecho de la política un negocio para satisfacer sus necesidades y no una actividad para resolver los problemas de la población. Su exhortación es que se elija a los mejores candidatos, aquellos que han predicado con la verdad y el ejemplo, sin importar al partido al que pertenezcan.

En una nación con tantas necesidades el voto consciente es muy difícil. No es lo que estimula un discurso político que se apoya en el gasto ofensivo ni en la venta de ilusiones para engatusar incautos. Pero conforme a observaciones como las del presidente del Conep y del clero los electores tienen al menos la posibilidad de reflexionar antes de ejercer el sufragio.

La Iglesia invita a concurrir a las urnas, no propiamente como un deber cívico, sino para ejercer su voluntad de cambiar a los que se han olvidado de su compromiso de hacer realidad una vida más digna, optando por enriquecerse al vapor y a cualquier precio, estrujando en la cara de los más pobres la opulencia en que viven.

En el editorial del semanario Camino, auspiciado por el arzobispado de Santiago y la Conferencia del Episcopado Dominicano, el clero advierte que la frustración, la desconfianza y la inmoralidad no deben ser óbices para la abstención, toda vez que las votaciones constituyen un medio tanto para escoger a los más honrados como para castigar a candidatos que sólo han procurado ventajas personales.

Alertados como están, los electores son los que tendrán la última palabra. De ellos dependerá su suerte.

El Nacional

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