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Hacia una Ciudad Colonial peatonal

Hacia una Ciudad Colonial peatonal

Héctor Minaya

La reciente decisión del Ayuntamiento del Distrito Nacional de construir un parqueo en la calle José Reyes, con una inversión estimada de 950 millones de pesos, representa un retroceso en la visión contemporánea de gestión urbana para la Ciudad Colonial de Santo Domingo.

La creación de infraestructura destinada a la expansión del tráfico vehicular privado dentro de este recinto histórico no solo es una medida ineficiente a corto plazo, sino que contraviene la tendencia global de conservación y revitalización de cascos urbanos mediante la peatonalización.

La Ciudad Colonial, definida por su configuración espacial de aproximadamente un kilómetro cuadrado, no posee la capacidad estructural para absorber un incremento en el flujo automotor. Las intervenciones urbanas recientes han restringido progresivamente la calzada, evidenciando un conflicto persistente: la convivencia del tráfico vehicular con el uso peatonal y turístico resulta incompatible.

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 Actualmente, vías clave como la Arzobispo Meriño, la calle Duarte y la Arzobispo Nouel experimentan procesos recurrentes de congestión, los cuales se verían agravados por la inducción de mayor demanda vehicular que supone la creación de nuevas plazas de parqueo.

La edificación de un parqueo con una capacidad limitada de 242 espacios bajo una inversión de 950 millones de pesos plantea interrogantes sobre la eficiencia en la asignación de recursos públicos. Más allá del alto costo por plaza, la obra carece de una visión de futuro.

 Si el objetivo último —y necesario— es la transformación de la Ciudad Colonial en una zona estrictamente peatonal, esta infraestructura se convertiría en un activo redundante o incluso en un obstáculo para la movilidad sostenible en un horizonte de seis a diez años.

Resulta fundamental cuestionar la ausencia de un proceso de consulta pública y técnica exhaustiva. Una decisión de esta magnitud, que afecta el patrimonio histórico y la dinámica social, debió pasar por una validación interdisciplinaria que integrara a instituciones académicas, urbanistas, especialistas en patrimonio y a la comunidad local, garantizando que las soluciones de movilidad respondan a una planificación estratégica integral y no a medidas aisladas.

La solución técnica propuesta por la municipalidad debería orientarse hacia la descentralización del parqueo. Es imperativo desarrollar infraestructuras de estacionamiento disuasorio ubicadas en el perímetro exterior del recinto, específicamente en sectores estratégicos como la Avenida Mella, la calle Pina y la Avenida George Washington. Estas instalaciones funcionarían como nodos intermodales, permitiendo el acceso a la zona mediante transporte público o micromovilidad, facilitando así la descongestión interna.

La peatonalización no solo responde a criterios de movilidad, sino que constituye una oportunidad de puesta en valor del patrimonio edificado. Un ejemplo crucial es la posibilidad de redescubrir y restaurar la muralla colonial, cuya estructura se conserva en un 60% tras haber sido intervenida negativamente durante finales del siglo XIX.

 La recuperación de este elemento histórico permitiría reconfigurar los accesos desde sectores aledaños como Ciudad Nueva y conectar, a través de la calle Mercedes, con el sector de Gascue, integrando la Ciudad Colonial con el resto de la tramaurbana.