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Haití y el Plan Marshall

Haití y el Plan Marshall

Hugo A. Ysalguez

La Organización de Estados Americanos(OEA), un organismo inoperante, desprestigiado y cómplice de intervenciones militares, ha lanzado un grito de alarma frente a la grave y peligrosa situación de Haití, quejándose de la comunidad internacional que se alejó del vecino país, inundado de crisis permanentes por la ausencia de un Estado y sus instituciones para establecer el orden y la ley.

La OEA culpa a todos los países latinoamericanos, protegiendo a las grandes potencias del desastre que vive hoy Haití, saqueado por intereses foráneos, recayendo la responsabilidad en Estados Unidos, Canadá y Francia que desampararon al país más pobre del hemisferio occidental, dejándolo sumergido en el caos y la anarquía que siembran las bandas armadas que se han apoderado de gran parte de su territorio.

Los países ricos deben ayudar a Haití, formulando un programa similar al Plan Marshall, creado por los Estados Unidos para ayudar a la reconstrucción de Europa Occidental, devastada por la Segunda Guerra Mundial, destinando grandes recursos para la ejecución del ambicioso programa, acción que podría aplicarse en Haití, con regulaciones más estrictas y objetivos bien definidos.

Y deseamos subrayar que nunca hemos apoyado las intervenciones militares, pues creemos firmemente en la autodeterminación de los pueblos, pero en Haití se necesita un esfuerzo mancomunado de varias naciones para enviar efectivos militares a imponer el orden allí, dado que no hay garantías ni seguridad para sus propios habitantes y mucho menos para los extranjeros que tienen el valor y la osadía de visitar una nación convulsionada, donde el salvajismo adquiere su máxima expresión cuando queman vivos a los seres humanos atrapados por las pandillas.

Y a veces las tribus haitianas, comen gustosamente las carnes asadas de sus víctimas cocinada por el fuego, algo espeluznante y aborrecible que se exhiben en algunos videos en las redes sociales.

Y urge que la comunidad internacional acuda en rescate de Haití, dado que mientras se profundizan sus males y la violencia es indetenible, la situación se torna más peligrosa para la República Dominicana, receptora del mayor número de haitianos ilegales que se multiplican con los alumbramientos de las parturientas haitianas, las cuales llenan los hospitales dominicanos, no dejando espacios a las nacionales que necesitan servicios médicos. Y mientras Haití continúe con ese estado de cosas, es impredecible lo que puede devenir en el futuro inmediato para defender la soberanía nacional.

Hugo Ysalguez

Hugo Ysalguez