Decía el inmenso Jorge Luis Borges que todo escritor debería escribir teatro porque el teatro es un ejercicio de humildad: “Un texto dramático funciona, decía, en los primeros diez minutos, o no funciona, y esa es la espada de Damoles del dramaturgo que desconoce el poeta, presuntuoso ignorante de la reacción de quien lee sus textos en soledad.
Si alguien quiere entender lo que es el teatro tiene que ver la película Hamnet, (cuya actriz principal acaba de ganar el Óscar), sobre un Shakespeare desconocido, profesor de latín para infantes en una oscura zona rural de Inglaterra.
Casado con una campesina a quien todos consideraban bruja, por su relación con la naturaleza, conocimientos de botánica y relación con las aves salvajes, Shakesperare emigra a Londres para integrarse, primero como fabricante de guantes para el elenco y después como autor y actor, en una compañía de teatro.
La película nos muestra que el dramaturgo tuvo un hijo, que murió durante la peste intentando salvar a su hermana gemela de la muerte; y que esa muerte provocó su rompimiento con la familia que no perdonó que no hubiera estado presente.
?Cómo transmutar ambos dolores? He ahí el desafío para el genio de Shakespeare: Convertir su dolor en una obra de arte que pudiera llegar a multitudes, ser asumido como propio, trascender la tragedia personal.
Las leyendas nórdicas, en particular las de Dinamarca, estaban repletas de historias trágicas, rebosantes de perdidas y llanto y allí encontró Shakespeare la materia prima para una de sus obras más reconocidas: Hamlet.
La trama es universalmente conocida: el dolor del príncipe Hamlet frente a la temprana muerte de su padre por el amante de su madre, la angustia del protagonista frente al bien y el mal, y su necesidad de hacer justicia con sus implicaciones para el ser, que tenía que dejar de ser para poder ajusticiar al asesino de su padre.
El aporte fundamental de este film es demostrar cómo el teatro impacta los sentimientos de la gran masa londinense, incluyendo a la esposa de Shakespeare, cuyo rostro es un caleidoscopio de todas las emociones que la transitan, desde el rechazo inicial al teatro, hasta la más tierna identificación con el actor que hace de Hamlet, de su Hamnet.
Milagro de la actuación donde sucede la maravilla de resucitar a los muertos, una y otra vez, y de escuchar lo que no pudieron decirnos antes de partir al otro lado donde habitan y, donde nunca han dejado de acompañarnos.
Hamnet que aparece en el escenario, al final, para decirle a su madre que no se ha ido, que su padre lo trae de vuelta una y otra vez en el poema.

