Editorial

Impunidad

Impunidad

No está lejos de la realidad el informe del Programa de  las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que atribuye a la impunidad y a la falta de liderazgo del Ministerio Público el auge del narcotráfico en República Dominicana.

La  intensidad y expansión del tráfico de drogas y delitos conexos parecen conectadas con  elevados niveles de padrinazgo e influencia que tiene el narco en anaqueles de poder.

 El informe del PNUD sostiene que  la debilidad  de la investigación penal  y el hecho de que la Policía no ha podido adecuarse a la nueva normativa procesal  son factores que también inciden en    el incremento del narcotráfico.

Aunque ese estudio identifica  la desigualdad social, exclusión y marginalidad como factores básicos en el auge de la delincuencia, no hay dudas de que impunidad y negligencia agravan de manera  significativa  el estado de inseguridad que agobia a la ciudadanía.

Ya no es posible culpar en forma exclusiva  al Código Procesal Penal por  el auge del narcotráfico,  asesinatos por encargo, robo agravado, atracos, asaltos y violaciones, porque a la vista está  la incapacidad o carencia de voluntad del Ministerio Público y Justicia para frenar esos flagelos.

Los expedientes  de la Fiscalía sobre los casos más sonados de narcotráfico y lavado de  dinero parecen  confeccionados con los pies, lo que obliga a sospechar sobre algún oculto interés  para que esas acusaciones  se invaliden en los tribunales o para que justos paguen por pecadores.

Sin negar que  desigualdad y exclusión social constituyen factores  que generan delincuencia, como afirma el Informe del PNUD, hay que resaltar lo señalado en ese estudio de que  el auge del narcotráfico va de manos con la impunidad.

La impunidad  que refiere el PNUD    acentúa la  sospecha de que en los expedientes sobre drogas no están todos los que son ni son todos los que están.

El Nacional

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