Editorial

 Indefinición

 Indefinición

El presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), doctor Jorge Subero Isa, ha advertido  que República Dominicana padece un estado de indefinición institucional porque  no se han instituido órganos creados en la Constitución votada el 26 de enero de 2010 y dijo que es difícil vaticinar lo que aquí ocurriría si en tiempo prudente no se establecen esas instituciones.

La advertencia del magistrado Subero Isa debería escucharse en  las esferas de poderes públicos, en el ámbito político y en la sociedad que han estado silentes o indiferentes frente a una situación extraña que pone en peligro el orden institucional.

Por alguna razón no conocida, aún no se  conforma el Tribunal Constitucional, el Tribunal Superior Electoral ni se amplía el Consejo de la Magistratura, entre otros mandatos de ese tipo insertos en la Carta Magna.

La propia Suprema ha tenido que suplir el papel de esas  instituciones que se supone fueron creadas por los constituyentes para fortalecer el orden jurídico y el estado de derecho, pero que hoy no se ponen en funcionamiento sabe Dios por cuales motivos políticos.

Se votó una nueva Constitución con la parafernalia de que  contenía avances institucionales de última generación, como el Tribunal Constitucional, pero no ha sido posible siquiera instituir cabalmente el órgano que nombraría los jueces de esa instancia y los referidos al ámbito electoral.

El presidente Leonel Fernández y las instancias legislativas están compelidos a procurar fórmulas de acuerdos o advenimiento con la clase  política y distintos nichos de la sociedad para conformar cuanto antes esos órganos y suplir así  el vacío institucional que advierte el magistrado Subero Isa.

En el fragor de una adelantada campana electoral,  se carece de una jurisdicción contenciosa donde se puedan dilucidar litigios relacionados con candidatos, partidos y votantes porque esta es la hora y el día que aún no se conforma el Tribunal Superior Electoral.

Puede decirse  que la democracia política se sustenta hoy sobre terreno pantanoso, por la ausencia de instancias institucionales básicas que  aún no se conforman a causa de  enfrentamiento de intereses, por lo que todo el orden institucional luce desarticulado y en peligro de que ocurra lo que el presidente de la Suprema Corte no se atreve a vaticinar.

El Nacional

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