La indiferencia ante los problemas sociales es un gran mal que se sufre en el país. Cada quien busca su área de confort, y en el reflujo no le interesa lo que padece el que está más abajo en la escala de los infortunios.
Para que el país tenga desarrollo pleno se necesita que todos los actores puedan interactuar sin mezquindades y de frente a los nuevos tiempos. El desarrollo de un solo lado es posible, pero no es lo ideal.
Hay países donde se presenta la doble cara de la problemática social, de un lado los que lo tienen todo, y del otro, el abandono y el olvido. Naciones como La India, donde la máxima opulencia oculta los deseos de mejor vida de una mayoría significativa.
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Empero, en el país, con penurias sobre los hombros, esa masa inerte, subsiste en el diario vivir, padeciendo hambre, enfermedades y estancamiento social. Los llamados intocables, los parias de la exclusión, son una triste realidad en esa nación.
Si se mira a fondo el mundo de hoy, se podrá observar que la tecnología va a contadas manos, mientras que se mantienen cuadros espantosos de analfabetismo entre adultos y en los adolescentes, abandono de la escuela en los primeros grados.
La solución mágica a estos problemas era impulsada por los representantes de la izquierda política, hoy desaparecida de las decisiones mundiales. El gobierno de una clase, la obrera y la campesina, no pasó de ser un destello fugaz en el siglo 20.
Sin embargo, en su portafolio planeaba soluciones humanas y una equitativa distribución de las riquezas. Ese factor de izquierda hoy no se da en ningún país del mundo. China es prácticamente un capitalismo de Estado, donde existe la propiedad privada, bajo el control y accionar del Partido Comunista Chino.
Cuba, con un estricto bloqueo de los Estados Unidos, luce acorralada y a tropezones trata de mantener un sistema que hace aguas. Se torna cuasi imposible que se pueda mantener en Cuba el actual sistema en forma indefinida.
Los cubanos tienen que dar pasos a una tarea de reorganización, siendo el eje central el partido, pero suavizando medidas para un incipiente capital que le de sangre fresca. Desde luego debe cesar el bloqueo norteamericano en el acto.
En la República Dominicana hay que estar claros en que la paz social depende de la mejoría de los niveles de vida de la población. Todos deben juntar esfuerzos para que se mejoren las condiciones de vida de las masas irredentas.
Manuel Hernández Villeta

