Articulistas Opinión

Inédita idea de Dionis

Inédita idea de Dionis

Namphi Rodríguez

Está ocurriendo un giro copernicano en la sociedad dominicana respecto del tema de los derechos humanos.
La práctica inveterada de los asesinatos de ciudadanos en custodia de la Policía Nacional ha pasado ser la materia prima de la realidad política nacional.

Ya no es un tema de escritorios de los gélidos despachos de los burócratas de Washington o de Amnistía Internacional.
La ciudadanía reclama un cambio en la vieja estructura autoritaria de una Policía que es herencia directa de la dictadura de Trujillo.

En otras palabras, la Policía es un resabio de crueldad que el dictador concibió como un órgano de represión a opositores políticos, y no para garantizar la seguridad democrática y el orden público.

Hoy, tras 60 años de azarosos avatares, esa institución carece de filosofía cívica y de vocación de servicio ciudadano.
Ante un escenario tan desafiante, los partidos políticos no están cumpliendo su rol de ser expresión de la clamorosa voz de la justicia. En una democracia representativa, la función esencial de los partidos es la de intérpretes del respeto al Estado de Derecho.

Más allá de ser de izquierda o de derecha, la violación de los derechos humanos debilita la democracia porque lanza lodo sobre la eficacia del principio de representatividad.
La pregunta de Platón de vuelta a la caverna: ¿para qué sirven los partidos? “Se instalan en el poder y después no les importa nada más allá de sus privilegios”.

¿Acaso son instituciones ciudadanas o son visiones mesiánicas de un poder que mide la injusticia o la barbarie del crimen de tortura con un doble rasero?.

Se trata de despertar y ver que se desvanece esa imagen mesiánica del Doctor Rodríguez de Francia (Yo, el Supremo), que es momento de “tomar el toro por los cuernos”.

Pese a sus leyes de reforma, la Policía no ha logrado asegurar el principal desafío del Estado Social, que es garantizar seguridad ciudadana respetando los derechos humanos. A eso se llama democracia.

Pocas veces ha habido una oportunidad tan brillante para hacer propuestas. Pero no desde la acolchada poltrona de un dogmático holgazán político, sino desde la bancada de Descartes: “pienso, dudo y luego existo”.

Por esa razón, me luce una oportunidad brillante la inédita propuesta que ha formulado el senador de Pedernales, Dionis Sánchez, para que los partidos hagan un “mea culpa” por su inercia frente a la urgente necesidad de transformar la Policía Nacional.

Así se dará paso a un consenso, a un acuerdo nacional, más allá de un período constitucional, que emprenda la anhelada reforma para crear una Policía Nacional que responda a un Estado Social y Democrático de Derecho.

Namphi Rodríguez

Namphi Rodríguez