Santo Domingo.– El sector inmobiliario está evolucionando hacia proyectos que integran espacios orientados al bienestar, en respuesta a una tendencia global que redefine tanto la forma de habitar como de invertir.
Así lo afirmó Flavio Acuña, reconocido experto internacional en experiencias de bienestar y referente del turismo de bienestar, quien explicó que tras la pandemia de la covid-19 la sociedad experimentó un retorno marcado hacia una vida más saludable, el deporte y la búsqueda del bienestar integral.
“Este cambio de mentalidad dio origen al concepto de bienestar inmobiliario, donde las inversiones ya no se enfocan únicamente en propiedades tradicionales, sino también en segundas viviendas y desarrollos que priorizan la salud, la conexión con la naturaleza y la calidad de vida”, expresó Acuña durante una conferencia virtual dirigida a miembros de la Confederación Latinoamericana Inmobiliaria (CILA).
El especialista indicó que la industria del bienestar se ha consolidado como una de las de mayor crecimiento económico a nivel mundial. Detalló que en 2024 generó más de 6.4 billones de dólares en circulación global y que las proyecciones apuntan a que para 2030 alcance los 1.3 billones, con un crecimiento anual estimado del 25 %.
“Este dinamismo abre un amplio abanico de oportunidades para el sector inmobiliario, que se posiciona como uno de los principales motores de esta expansión”, puntualizó.
Acuña señaló que el mercado inmobiliario enfocado en el bienestar muestra cifras contundentes: en 2019 facturaba 225 mil millones de dólares, mientras que en 2024 alcanzó los 438 mil 200 millones. Las proyecciones para 2028, agregó, superan los 912 mil millones de dólares, lo que refleja un crecimiento sostenido del 18 % anual.
Resaltó que este auge se traduce en inversiones en segundas viviendas conectadas con la naturaleza, ecoaldeas y comunidades diseñadas para actividades como la meditación, la pintura, el ciclismo y el senderismo. Como ejemplos citó desarrollos en Baja California, donde más de seis mil familias viven bajo este modelo, así como en Nisibón, República Dominicana, donde se ejecuta un proyecto a 20 años que integra equitación, rutas para bicicletas y senderismo.
El experto subrayó además que la construcción sustentable es otro pilar clave de esta transformación, destacando la aplicación de geometrías sagradas y diseños conscientes que favorecen la energía, la luminosidad y el bienestar emocional de los residentes.
“Estos factores convierten a los proyectos de bienestar en una opción altamente atractiva para inversionistas que buscan diferenciarse”, afirmó Acuña, quien cuenta con más de 34 años de experiencia desarrollando y asesorando proyectos de bienestar en América, Europa y Asia.
El también CEO del Spa Natural Center, ubicado en Punta Cana, explicó que esta tendencia se manifiesta con fuerza en Asia, Europa, Estados Unidos, Centroamérica y el Caribe, donde los desarrollos inmobiliarios apuestan por espacios abiertos, luminosos y con fuerte conexión con el entorno natural.
“Las grandes metrópolis, cada vez más saturadas, impulsan a las personas a trasladarse hacia zonas periféricas en busca de comunidades que ofrezcan bienestar y calidad de vida”, sostuvo.
Asimismo, valoró que el turismo de bienestar genera hasta un 35 % más ingresos que el turismo convencional y que los visitantes gastan hasta un 40 % más en proyectos inmobiliarios de este tipo, lo que evidencia una rentabilidad superior frente a la inversión tradicional.
Acuña indicó que los compradores de segundas viviendas buscan cada vez más complejos certificados que garanticen estándares de bienestar, fortaleciendo la confianza y el atractivo de estas inversiones.
Finalmente, afirmó que el futuro del sector inmobiliario está en manos de desarrolladores conscientes, capaces de crear espacios que integren naturaleza, sustentabilidad y bienestar. “Con proyectos de gran escala en República Dominicana y otras regiones, el bienestar inmobiliario se perfila como una tendencia irreversible que marcará el rumbo del mercado global en los próximos años”, concluyó.

