Editorial

Intima convicción

<P>Intima convicción</P>

Para evitar que  se confundan con Dios, el nuevo ordenamiento procesal penal  obliga  a los jueces  a sustentar su sentencia en el valor de las pruebas materiales y no en su otrora poderosa  íntima convicción.

Antes de la vigencia del Código Procesal Penal,  en el juicio penal las partes apelaban a esa “íntima convicción” del magistrado, en vez de  exponer las evidencias o indicios  de cargo o descargo ante una acusación.

Ahora, en todas las instancias procesales, el juez ha perdido sus facultades divinas y debe revisar, junto a los hechos y el derecho, el fardo probatorio que las partes ponen a su consideración.

Porque en la nueva legislación procesal, el juez no es un ser divino, sus decisiones  están expuestas hoy más que nunca al escrutinio público, cuyo vehículo esencial de  divulgación y discusión es la prensa.

 A la doctora Katia Miguelina Jiménez, jueza de la Corte de Apelación de Santo Domingo, se le atribuye sugerir que se aplique limitación jurídica a la prensa  en  su  tarea de informar u opinar sobre  incidencias de juicios penales.

 Es posible que  las opiniones de esa magistrada, contenidas en un reciente libro de su autoría, hayan sido mal interpretadas, pero aún así, cualquier intento por limitar  la libertad de prensa se recibe como balde de agua fría.

A reservas de que la propia jueza amplíe su inquietante propuesta, es menester  señalar que en el ordenamiento procesal penal vigente, los jueces no se parecen a Dios ni deben actuar como tales.

Si bien es cierto que los periodistas no están facultados por la ley para improvisar tribunales, hay que  advertir que los jueces ni sus decisiones están exentas del escrutinio público.

Se sabe que las sentencias judiciales sólo pueden  atacarse por vía de los recursos que la ley pone a disposición de los afectados de manera directa, pero la Constitución de la República y la legislación de prensa otorgan pleno derecho a periodistas y ciudadanos a informar y ser informados sin ningún tipo de censura previa.

Satisface  que el presidente de la Suprema Corte de Justicia, doctor Jorge Subero Isa, reitere el respeto del Poder Judicial a la libertad de prensa.

Sabio ha sido el legislador en   alejar al juez de Dios y limitar el alcance de su “íntima convicción”.

El Nacional

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