Opinión

¿Inusual educación?

¿Inusual educación?

O los que nos instruyeron académicamente y en nuestro entorno también conformaron parte de la denominada post-verdad, o estábamos y estamos equivocados. Tal vez los veleidosos y licenciosos, tienen la razón.

Cuesta trabajo el discernir sobre por qué gente que proviene de hogares humildes y paradigmáticos que más o menos tuvieron nuestra formación, cambian tan frecuentemente de “chaqueta” política. Según van las cosas, tendremos que suministrarles una educación menos estricta a nuestros descendientes.

Parecería entendible decirles que si quieren progresar y ser exitosos, no sigan las normativas educacionales que nos enseñaron sus abuelos y nuestros mentores; que todo fue una farsa. Que deben ser hedonistas, consumistas, sofistas, taimados, arrogantes, fantoches, arribistas, y siempre estar de acuerdo con los sectores de poder.

Y, si acaso pretendieran ser aventajados profesionales e intelectuales deberían zigzaguear constantemente según “soplen los vientos”, para obtener beneficios del clientelismo político. Claro, para ello habría que inocularles que la seriedad es relativa, y la verticalidad en lo prístino de principios políticos e ideológicos, es sólo un prurito.

Por supuesto hay que convencerlos de que como dijo el político y periodista venezolano, Teodoro Petkoff, el que no cambia de opinión es un idiota. Y ello se debe hacer con frecuencia y convenientemente; el oportunismo y el arribismo devendrían en síntomas de progreso. Habría que reforzar sus actos conductuales advirtiéndoles que pertenecen a dos tercios de isla donde lo dialéctico es una quimera. y el individualismo, una virtud.

El Nacional

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