Invasiones a RD consolidaron su independencia y el poder de los grupos conservadores



La Junta Central Gubernativa acordó poner en vigencia el Plan Báez-Levasseur, que habían acordado con el cónsul francés a principios de 1843, tal acuerdo fue violentamente enfrentado por Juan Pablo Duarte, tras su regreso del exilio e integración a la Junta Gubernativa.

Las contradicciones se activaron en el seno del órgano rector de los destinos nacionales.
Pero un acontecimiento militar pospuso el enfrentamiento: las autoridades haitianas decidieron reconquistar el territorio nacional dominicano y para conseguirlo procedieron a alistar sus huestes e invadir en marzo de 1844.

El general haitiano Charles Herard sabía que de consolidarse la independencia dominicana sus posibilidades de gobernar Haití se verían menguadas, pues las medidas de Boyer habían tenido efectos positivos relativos en medio del panorama en que quedó el país luego que en el fragor de la lucha antiesclavista e independentista en la parte Oeste se incendiaran las plantaciones y se destruyera el aparato productivo, se logrará la libertad de los esclavos y Francia se negara a tratar comercialmente con la nueva república.

El usufructo de los recursos de la parte Este atenuó la situación económica, por lo menos para un sector de los nuevos grupos dirigentes. Si no reconquistaban militarmente el Este, en Haití se agudizaría la situación económica, como en efecto ocurrió al no poder someterla y eso contribuyó a que la primera república negra de la historia entrará en una crisis de larga duración a lo largo del siglo XIX que se manifestó en aguda inestabilidad político-militar.

Invasiones haitianas

Las invasiones haitianas dieron la oportunidad para que los que no confiaban en la viabilidad del proyecto independentista dominicano se enfrentaran a los haitianos, los vencieran y consolidaran su prestigio social en el campo militar con Pedro Santana a la cabeza, aunque él no fue el único ni el más efectivo militar, pero las capitalizó.

Desde Marzo de 1844, Santana se proyectó a nivel nacional como adalid militar frente a la amenaza de Haití, con ese prestigio, recibió respaldo de amplios sectores de la vida nacional y lo usó para arremeter con fuerza contra los contestatarios trinitarios, a quienes acusó de traidores, apresó y envió al exilio, algunos con órdenes de ser fusilados si se les capturaba, como fue el caso de Duarte y puso más tarde en evidencia su determinación con los fusilamientos de 1845 contra María Trinidad Sánchez y los hermanos Puello.

Los trinitarios protagonizaron el primar golpe de Estado que registra la historia nacional, pero solo pudieron retener el poder por cerca de un mes. Mientras hacía campaña para reclutar para un Ejército Nacional que sustituyera al que solo obedecía a Santana. Duarte fue proclamado presidente y lo rechazó por sus convicciones liberales que limitaban tal posibilidad a que fuera resultado de una consulta al pueblo expresada libérrimamente en las urnas.

Eran anexionistas

En esos episodios de la lucha de clases en los orígenes del Estado dominicano, Santana tenía de aliados al astuto Tomás Bobadilla y al sinuoso Buenaventura Báez, además al líder espiritual de la iglesia católica, arzobispo Tomás Infante Portes, quien chantajeó a los feligreses con excomulgarlos si no daban apoyo total a las autoridades, vale decir a Santana. Todos estos aliados tenían grandes influencias sociales y eran enemigos de los trinitarios, en especial del masón agitador.

Es bien cierto que no existía la integración nación, no había un centro político-administrativo desde donde se dirigiera el país, y no se habían constituido las clases sociales propias del sistema capitalista; pero sí existía el colectivo nacional que expresaba la búsqueda de constituirse en Estado-nación y los jóvenes liberales lo encarnaban.

En julio de 1844, el bando fratricida efectuó un contra golpe. Desterró a los trinitarios y procedió a convocar para la formación del Congreso Constituyente que debía redactar la primera constitución de la nación.

Se eligió San Cristóbal para que los delegados estuvieran fuera de las influencias de los políticos de la capital, no obstante los agentes de Santana se mantuvieron en contactos amenazantes para que no olvidaran a quién debían guardar “lealtad”.

Constitución

Redactada la nueva constitución, ya era poco lo que podía hacerse para impedirlo, se siguieron los ejemplos de Francia, de Cádiz de 1812, de Estados Unidos y de Haití, y, se ignoró la propuesta de constitución de Duarte, haciendo a un lado la idiosincrasia del pueblo-nación dominicano.

La constitución se hizo a la medida del caudillo que regía los destinos del país en ese momento, con ello se inició lo que sería una constante, subordinar los intereses nacionales al capricho del mandamás de turno.
Para la consecución de la independencia, unos pusieron el trabajo, el talento, el sacrificio, la abnegación y la perseverancia, y, quienes no creían en ella, y no aportaron, se alzaron con el nuevo Estado, con la Constitución, las leyes y los recursos económicos.