Es necesario fortalecer la formación académica de los docentes. Formular planes y aportar ideas en tal sentido, es tarea urgente. Sin embargo, si el propósito general de los proyectos de formación, capacitación y actualización es lograr que el sistema educativo esté constituido mayoritariamente por docentes con sólida formación pedagógica y alto dominio de los contenidos de la asignatura que comparte con los estudiantes, es preciso mejorar sustancialmente las condiciones de vida y de trabajo en el sector.
Los bajos salarios, la sobrepoblación de las aulas y las pésimas condiciones físicas de muchos planteles, dificultan la labor de los hombres y las mujeres que se dedican a la docencia, además de que son factores definitorios en la calificación de los mismos como trabajadores que viven en la pobreza.
La miseria en cifras
Un boletín de la Asociación Dominicana de Profesores, marcado con el número 5 y fechado en julio del presente año ofrece algunos datos sobre la situación de los docentes del Nivel Básico, y es sabido que no es sustancialmente diferente la de los docentes del Nivel Medio.
Recuerda el gremio que hace tres años se produjo el último reajuste, mediante el cual fue fijado en 7,802.29 el salario base.
El gremio expresa en el boletín la exigencia de que, previo al inicio del año escolar el mes próximo, un incremento salarial de un 30%.
Se trata de una demanda marcada por el posibilismo, puesto que un incremento del 30% dejaría en 10,143 pesos ese salario base, suma inferior al costo promedio de la canasta familiar en el primer quintil (donde el Banco Central ubica a las familias con menores ingresos), que, a diciembre del año pasado, era 10 mil 407 pesos con 56 centavos.
Los incentivos por titulación, por antigüedad o por buen desempeño, y la posibilidad de trabajar en dos tandas, no alcanzan para superar la condición de pobreza.
La desigualdad en evidencia
El ejercicio de la docencia requiere formación universitaria y el salario base por tanda no representa apenas el 75 por ciento del costo de la canasta familiar para una familia promedio de 4.9 miembros en una familia ubicada en el quintil más pobre de la población.
Los docentes del Nivel Medio reciben pago por hora de docencia y tienen algunos incentivos, pero difícilmente reúnan un salario de más de 20 mil pesos, comparable con el costo de la canasta familiar en un hogar ubicado en el segundo o el tercer quintil de la población.
La comparación se realiza con el costo estimado de la canasta familiar, de manera que los ingresos que perciben los docentes quedarían en mayor desventaja si fueran comparados con el presupuesto total de un hogar.
El Gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, declaró en febrero pasado que no hay que hacer la comparación entre salario mínimo y costo de la canasta familiar, porque en un hogar probablemente trabaja más de una persona y los ingresos se suman.
Esto solo puede decirse desde la cómoda posición de funcionarios que no solamente cobran más de medio millón de pesos como sueldo base, sino que además cobran entre 60 y 100 mil pesos (una suma equivalente a más de diez veces el salario que percibe un docente) por asistir a las reuniones y participar en las discusiones que se realizan en el seno de alguno de esos organismos en los cuales tienen membrecía ex oficio.
Esos funcionarios, además, tienen garantizadas pensiones de más de 400 mil pesos por mes, que suman el sueldo de más de 20 docentes que trabajen más de una tanda y reciban incentivos.
Héctor Valdez Albizu habla de la condición de los trabajadores en sentido general. Desde el puesto principal del Ministerio de Educación, Melanio Paredes (quien fue ministro de Educación hasta febrero pasado y su nombre fue vinculado a muchos escándalos) dijo que el actual gobierno ha otorgado muchos incentivos a los docentes.
Además, consideró que no tenía sentido exigir un aumento sustancial en la asignación presupuestaria sin planes concretos para destinar los recursos esperados.
¿No hay motivos concretos para elaborar planes con la misma calificación?
Los millonarios y millonarias que ocupan los más confortables despachos, prefieren fingir que ignoran esta realidad, y, por supuesto, cuando no pueden guardar silencio, sen cillamente mienten.

