Como comprenderán no puedo, no he podido nunca estar de acuerdo con el islamismo, porque soy una mujer, no un animal reproductor y me han ofendido históricamente las acciones del grupo de clérigos empoderados por la ignorancia y el fanatismo. Y esto se aplica a todos los fanatismos que pretenden decirme a mi que tengo qué hacer con mi sexuadiad y con mi cuerpo, algo que las mujeres nunca hemos hecho con los hombres.
Nunca hemos dicho que a esos machos cabríos hay que vasectomizarlos, o que a los violadores compulsivos y pedófilos hay que hacerles lobotomías para quitarles la compusión de violar, violentar y matar.
Empero no todo es blanco y negro en esta vida, y por más que los deteste un país no tiene derecho a matar al presidiente de otro país y a 49 de sus ministros, para apoderarse de su petróleo (y ya dijo China que ellos contruyeron y pagaron por un oleoducto en Irán y que mucho cuidado si se lo hacen polvo), para apoyar a Israel. Y, hablando de Israel: tengo hace décadas una hija judía.
Con ella he conocido lo que son las sinagogas y sus rituales, con ella he participado con la comunidad judía, aun la ortodoxa, en sus rituales. En las celebraciones de los viernes donde hermosamente se canta y se parte el pan. Con ella he participado en los esfuerzos por la educación de sus hijos y en su sobrevivencia psicológica, dados los esfuerzos del padre y ex/esposo por destruir a sus hijos para afectarla a ella.
Con ella he visto a dos criaturas destinadas por su inmensa inteligencia a ser genios de la Física y Matemática, caer en intensas depresiones que los han conducido a un psiquiátrico, y me he enfurecido hasta la violencia, algo que no me sucede con frecuencia.
Con ella y mis nietos judíos he viajado a Israel y he llorado frente al Muro de los Lamentos y me he horrorizado por la determinación nazi de eliminar a los judíos del mundo, porque la estupidez humana, como dijo Einstein, es mayor que lo infinito del Universo y de lo segundo, dijo Einstein, no haber estado tan seguro.
Empero, Israel perdió toda su legitimidad moral en Gaza. Los gazatíes no tienen la culpa de que Hamas haya atacado los campamentos judíos, y no se puede exterminar a su pueblo porque un grupo haya actuado con una violencia brutal y desmedida. Los videos de la infancia gazatí muriéndose de hambre me matan. Ver a esas criaturas agonizando mientras la leche se pudre en las fronteras me mata, ver a sus hermanitos sosteniendo las enormes cabezas en cuerpecitos de batracio me mata. Son las debilidades de ser poeta, o simplemente un ser humano, imagino, pero no puedo evitarlo.
O son las debilidades de alguien que hoy da las gracias porque nunca pudo tener descendencia. No se puede exterminar a un pueblo para crear espacio para otro, o lo que es peor aún, para que un amoral presidente enfermo de poder y codicia construya casinos en la costa de Gaza, sobre millones de cadáveres.

