Justo y necesario



Las negociaciones en torno al monto del aumento de salario correspondiente al sector privado no sectorizado ha ingresado, como la mayoría de los temas básicos de la nación, en el aciago círculo de la insensatez y los extremismos, a pesar de que los trabajadores y la economía requieren con urgencia un alza salarial.

Después de meses de negociaciones entre representantes empresariales y sindicales, no se ve a la vista un deseable acuerdo que desde lo posible se acerque a lo deseable.

Para alargar aún más las bizantinas discusiones en torno a la observancia de la ley y de la imperiosa necesidad de promover justicia laboral, el sector patronal no presentó propuesta definitiva ante el Comité Nacional de Salarios (CNS), mientras las centrales sindicales advierten que no aceptarán menos de un 25% de aumento.

La Confederación Patronal y el Consejo Nacional de la Empresa Privada exigen que previo a discutir sobre los diferentes salarios mínimos se proceda a una reclasificación de las empresas, tarea que no parece posible completar de hoy para mañana.

Los trabajadores sugieren que una comisión interministerial, junto a técnicos de los sectores patronales y sindicales presenten en un plazo de 120 días una propuesta sobre ese tema, planteamiento cercano a la prudencia y el buen juicio, porque el cumplimiento de ese reclamo no debería ser indispensable para cumplir con la ley.

Causa justificada irritación que como receta dilatoria se recurra a estériles discusiones entre autoridades del Comité de Salarios y representantes patronales, porque no es justo retardar una solución en torno al monto del salario mínimo, distante como del cielo a la tierra, entre lo que se ofrece (12%) y lo que se reclama (25%).

Se insiste en lo trágico que resulta tratar de enseñar al burro a no comer, con la intención de ahorrarse el importe de los alimentos, porque cuando eso ocurra indefectiblemente el animal morirá de hambre y no podrá acarrear la carga.

La sociedad toda está compelida a exigir que se aplique de inmediato un adecuado aumento del salario mínimo que a su vez sirva de estímulo para impulsar el alza salarial a todos los niveles del sector privado. Es justo y necesario.