En el municipio La Guáyiga de Pedro Brand, cualquiera se maravilla por el entusiasmo y la devoción con que la mayoría de los moradores hablan de Kimberly Taveras Duarte, joven orgullo de esta comunidad que le ha premiado con su voto al reconocer su entrega, la vocación de servicio y la honestidad de su antigua alcaldesa.
Hubo una explosión de emoción que devino en un festejo popular en las calles cuando el presidente Luis Abinader twiteó señalándola como su ministra de la Juventud en el gobierno que encabeza desde el 16 de agosto de este año.
Escaló a este cargo como resultado de su inteligente trabajo político en el Partido Revolucionario Moderno y por haber encabezado el movimiento juvenil que aportó los votos decisivos para que Abinader ganara las elecciones presidenciales.
El éxito de Kimberly, como suele ocurrir por estos lados, parece ser mal percibido en sectores que ven con ojeriza el vertiginoso ascenso de esta joven estrella política.
La situación pretende ser aprovechada por determinados sectores de la prensa, que creen haber ganado con tejerle una encerrona, para tratar de enlodar su imagen y bien ganado prestigio y hacerla saltar sin haber cometido ningún acto doloso en su vida pública y privada. Pero se equivocan.
Son hacedores de la opinión pública cuyo ejercicio profesional ha sido cuestionado y puesto en tela de juicio en más de una ocasión.
Visitaron La Guáyiga, dizque investigando, pero chocaron con el muro del prestigio y cariño de que goza la ex funcionaria edilicia y se fueron con las manos vacías.
Sin embargo, Kimberly está abierta a cualquier investigación y demostrar que habla con la verdad, al tiempo que también está dispuesta a echar el pleito para defender su honra y la de su familia.
Por: Manuel Nova
mnovapichardo@gmail.com

