Anteriormente, en los años 70’s y 80’s, se celebraba en el país con gran esplendor El Festival del Merengue, que abarcaba toda una semana de actividades, durante la cual se realizaban fiestas y espectáculos en los principales hoteles, y se organizaban presentaciones de orquestas a lo largo y ancho del malecón de la capital, con estaciones de comida típica y otras amenidades.
El evento era promovido por la Secretaría de Turismo, atrayendo la celebración a una gran cantidad de turistas puertorriqueños, que le daban importancia a la tradición. Pero este importante evento empezó a decaer, cuando la Secretaría de Turismo lo traspasó a la Secretaría de Cultura, y ésta a su vez, lo dejó en manos de una empresa de licores.
Y hasta ahí llegó. Desapareció el grandioso Festival del Merengue. Luego al colega Fausto Polanco se le ocurrió la celebración del Día Nacional del Merengue, que se inició con una ofrenda floral en el Altar de la Patria, y una convocatoria para que todas las estaciones de radio tocaran solo merengue en su programación.
El evento prendió tanto en el sentir de la gente y los artistas, que se llegó a organizar conciertos multitudinarios en la plaza Juan Barón, transmitidos al país y al mundo por importantes cadenas de televisión.
El merengue volvió a ocupar un plano de importancia y relevancia en su día. Pero los propios artistas dieron al traste con el mismo, cayendo en discusiones estériles, sobre quienes podían participar o no.
Ayer fue la celebración del Día del Merengue, con charlas interesantes y presentaciones de orquestas en la televisión. Pero no como antes.
La cosa no es como antes….

