Las autoridades deberían explicar con toda claridad las causas del desabastecimiento y carestía de la carne de pollo, alimento básico en la dieta del dominicano, cuyo precio oscila en los últimos días entre 90 y 125 pesos la libra en supermercados, mercados y puestos callejeros.
La industria avícola dominicana es la más grande del Caribe y la segunda de Centroamérica con una producción en tiempos normales de cerca de tres millones de libras al día, unos 90 millones al mes, con capacidad para abastecer el mercado local y exportar a Haití, Cuba, Bahamas, Aruba y San Martín.
Es verdad que la demanda de pollo y huevos aumenta durante la temporada navideña, pero se sabe que gobierno y productores coordinan formas para incrementar la producción de esos productos esenciales, junto a arroz, habichuela y musáceas, en la canasta alimenticia.
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Se ha dicho que en el sector avícola hubo imprevisión en planificar niveles adecuados en la producción o importación de huevos fértiles, lo que sumado al incremento de insumos como alimentos, productos veterinarios y alza en la factura eléctrica inciden en la reducción de la oferta e incremento en los precios.
La especulación atribuida a intermediarios, comercios mayoristas y detallistas, figura entre las razones de la escasez y carestía del pollo, pero en términos oficiales nada se sabe o nada se dice en torno a un problema que agobia a la economía popular.
La avícola es una gran industria con mercados cautivos como supermercados, mercados y tiendas de abasto, hoteles y restaurantes y mercados populares, además del creciente mercado haitiano y de otros destinos antillanos, por lo que el evidente descuido en la programación de su producción resulta incomprensible.
Aun con la suma de factores de costos como reducción de la producción en épocas del año, transporte y almacenamiento, se considera extremadamente irracional la variación de precios al consumidor en relación al precio pagado en granja, por lo que no pocas veces el productor avícola se queja por las pérdidas o escaso margen de utilidades.
Hace tiempo que el gobierno ha debido intervenir para regular los términos de producción, transporte, comercialización y precios de la carne de pollo, antes de que ese vital alimento desaparezca de la mesa de la mayoría de la población. Quizás las autoridades deberían empezar por promover planificación y atacar la especulación.

