El ciclo Hola Bollywood realizado en Santo Domingo, permitió durante tres jornadas, asomarse a una cinematografía que no sólo es volumen y espectáculo, sino también tradición, identidad y una poderosa maquinaria cultural que dialoga con el mundo.
La muestra incluyó cuatro producciones que evidenciaron cuán variado, múltiple, diverso y trascendente puede ser el cine indio, una industria de la que —a nivel audiovisual— aún tenemos lecciones por aprender como cinematografía nacional.
Las películas proyectadas en Caribbean Cinemas fueron The Diplomat, la épica y exuberante en imágenes Kantara, la ya clásica Dangal —la más taquillera en la historia del cine indio, con una recaudación internacional superior a los 300 millones de dólares en 2016— y el drama histórico Bajirao Mastani.
- “Bollywood” es el nombre popular de la industria cinematográfica en hindi con sede en Mumbai (antigua Bombay). El término combina Bombay + Hollywood y designa sólo una parte del cine indio, aunque es la más influyente a nivel internacional.
La India figura entre los mayores productores de cine del mundo. Según datos de comercio internacional, realiza cientos de producciones anuales en más de 20 idiomas y dialectos.

Aunque las cifras varían según la fuente y la metodología, el volumen total suele superar las 800 películas al año, distribuidas entre distintas industrias regionales (hindi, telugu, tamil, kannada y malayalam, entre otras). El país cuenta con miles de salas y un consumo interno que alcanza millones de entradas vendidas diariamente.
El cine en la India se inicia en 1913 con Raja Harishchandra, dirigida por Dadasaheb Phalke, considerado el padre del cine indio, tras las primeras proyecciones realizadas por los Hermanos Lumière en Bombay, en 1896.
El cine sonoro comienza en 1931 con Alam Ara, que introduce canciones y danzas como elemento narrativo esencial, rasgo que se convertiría en marca identitaria.
Entre las décadas de 1950 y 1960 se desarrolla la llamada Edad de Oro, etapa artística fundamental en la que destacan figuras como Raj Kapoor, Guru Dutt y Mehboob Khan, cuyas obras combinaron crítica social, romanticismo y humanismo, al tiempo que se expandían hacia mercados como la URSS, Medio Oriente y Asia.
La internacionalización de este cine se acentúa en los años noventa con títulos emblemáticos como Dilwale Dulhania Le Jayenge, que conectó con la diáspora india y alcanzó un éxito sostenido en taquilla.
Desde el año 2000 hasta el presente, la industria ha apostado por superproducciones, coproducciones internacionales, sofisticación tecnológica y una presencia creciente en plataformas digitales como Netflix, que han ampliado su visibilidad global.

Bollywood funciona mediante múltiples compañías privadas. Entre los estudios emblemáticos figuran Yash Raj Films, Dharma Productions, Red Chillies Entertainment —fundada por Shah Rukh Khan—, Reliance Entertainment, Eros International y la histórica Bombay Talkies.
Entre las películas indias de mayor recaudación mundial destacan: Dangal, dirigida por Nitesh Tiwari, con alrededor de 330 millones de dólares y enorme éxito en China; Baahubali 2: The Conclusion, de S. S. Rajamouli, con cifras que rondan entre 260 y 280 millones de dólares; y RRR, también de Rajamouli, con recaudaciones estimadas entre 160 y 180 millones de dólares y amplio reconocimiento internacional.

