(III)
Concluyo mi análisis sobre Agustín Laje porque su discurso contra las Tres Causales está lleno de falacias, las cuales puede sostener frente a los congresistas dominicanos por su incultura generalizada (con honrosas excepciones).
Laje afirma que la “Segunda ola del Feminismo” nació con Simone de Beauvoir y su “Segundo Sexo”, donde repite, correctamente, que “no se nace mujer sino que se construye”. Ahí no puede entender que esta afirmación no es biológica, sino cultural.
Continúa con una crítica a Engels y su “Origen del Estado, la familia y la propiedad privada” donde dice que “Engels trata de representar al hombre como el burgués de la familia y a la mujer como su proletariado”.
Estos refritos ideológicos aparentan nuevos y, como afirman las feministas argentinas: “Están orientados a provocar, no son nuevos en nuestra sociedad. Aparecieron en las dictaduras militares y el Papa hoy no se adhiere a esa normativa”.
Las posturas ideológicas de Laje también han generado las criticas de las feministas de derecha, una de las cuales (Valentina Verbal) le reclama estar atribuyéndole a la izquierda conquistas que son de la civilización, que “no es de liberales ni de izquierda, sino de la humanidad”.
En su asalto al “feminismo de tercera ola”, Laje ataca inmisericordemente a feministas como Judith Butler y Beatriz Preciado, a quienes acusa de afirmar que “el sexo siempre fue género”, como base de una estrategia “Queer” (homosexual) central a sus denuncias del “hetero-capital”.
Como es lógico, Laje denuncia la “interferencia” del Estado, con sus políticas de protección a la diversidad sexual y la violencia contra la mujer. Para él la violencia doméstica no existe, aunque los estudios regionales demuestran que en un 70 y 80 por ciento de los casos es el hombre el que agrede y/o asesina a las mujeres.
Lo que fascina de sus refritos es que lee y generalmente asiste a sus entrevistas con un voluminoso libro de Antonio Gramsci, el más importante pensador marxista sobre la importancia de la cultura, y esto es algo que los “alternativos” o de izquierda no practican, no entendiendo que las luchas no se ganan con emocionalismos, ingenuidades o proclamas.
Aunque las posturas de Laje se pueden catalogar de “falacias de generación apresurada made in Washington”, algo nos enseña: la necesidad de estudiar a los contrarios, para luego combatirlos con sus propias armas.
Y es ahí donde su lucha contra Las Tres Causales logrará lo que no hemos logrado las feministas: evidenciar la creciente pérdida de credibilidad de la jerarquía católica en su lucha por contrarrestar el avance de la humanidad hacia la tolerancia y la práctica del “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
Por. Chiqui Vicioso luisavicioso21@gmail.com

