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La hora de la Tierra

A propósito del viaje oficial del presidente Luis Abinader a España y Andorra, en este último, para participar en la XXVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrara´ el 21 de abril, y en el contexto de la conmemoración del Día Internacional de la Tierra, el 22 de este mismo mes, tuve la oportunidad de discutir la agenda iberoamericana para medio ambiente con mis homólogas de España, Andorra y Costa Rica. Todos, de forma unánime, catalogamos esa agenda de “impostergable” y una oportunidad única para el desarrollo sostenible de nuestros países.

Iberoamérica, una de las regiones lingüísticas más grandes y culturalmente más unidas del mundo, es también dueña de una biodiversidad inigualable, pero altamente vulnerable al cambio climático, lo que nos empuja a reforzar el compromiso contra ese fenómeno que atenta contra los ecosistemas y el anhelo de un desarrollo sostenible.

Lo ha dicho el propio Luis Abinader: “El cambio climático, es a mi juicio, el mayor reto que encara la humanidad, al amenazar o alterar las vidas de miles de especies, incluyendo a la especie humana”. En efecto, somos una isla, y como tal, no podemos vivir de espaldas al mar. Por ello, como país, hemos incrementado a 27% nuestra Contribución Nacional Determinada (NDC), reflejo de la voluntad política para enfrentar el cambio climático.

Por ello, en mi intervención en el diálogo con las titulares de medio ambiente, abogué por impulsar una recuperación económica aliada del desarrollo sostenible y de la dimensión ambiental, toda vez que, aunque hay riesgos, también visualizamos oportunidades.

La República Dominicana ofrece una variedad impresionante de microclimas y ecosistemas que incluyen bosques húmedos, bosques secos, sabanas de montaña alta, pinares, manglares y arrecifes. La isla es también un foco de diversidad biológica y su nivel de endemismo es el más alto de las Antillas.

Todas estas virtudes, producto de la belleza natural del país, son una gran oportunidad para el turismo ecológico y lograría integrar el patrimonio natural, cultural y paisajístico en la cadena de valor económico.

Es por estas razones que el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos naturales ha priorizado la conservación y restauración de zonas de vital importancia para las actividades productivas de las comunidades locales y para las funciones ecológicas de especies de fauna y flora que se encuentran en peligro.

En la actualidad, si bien Iberoamérica es la región del mundo con mayor pérdida de biodiversidad, sobre todo por la agricultura, también es una de las regiones con mayor potencial para regenerar sus ecosistemas naturales y su biodiversidad, lo que proporciona a su vez un camino para la recuperación económica y la creación de nuevos puestos de trabajo.

Por: Orlando Jorge Mera

orlandojorgemera@yahoo.com

El Nacional