Opinión Editorial

La ley del garrote

La ley del garrote

Como consecuencia del secuestro de Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores durante la cruenta intervención militar estadounidense del sábado en su hogar de Caracas, el depuesto presidente y la primera dama fueron presentados ayer ante un juez de Nueva York donde se declararon inocentes de cargos por narcoterrorismo y tráfico de armas.

En esfuerzo por cultivar legalidad, la Suprema Corte de Justicia de Venezuela declaró a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como encargada del Poder Ejecutivo ante la ausencia de Maduro, cargo que juró ante la Asamblea Nacional, en la que su hermano, Jorge Rodríguez, también fue electo como nuevo titular.

Todo parecería indicar que para el gobierno del presidente Donald Trump, el objetivo mayor sería apresar a Maduro y conducirlo junto a su consorte a una corte neoyorquina para que respondan por acusaciones de naturaleza criminal, más aún porque Washington no objeta la designación de Rodríguez como presidenta interina.

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Por el áspero discurso que alimenta Trump sobre el control o tutelaje que impondría Estados Unidos en esa nación, en especial sobre su industria petrolera, puede decirse que la designación de los hermanos Rodríguez en la Presidencia y en el Parlamento, reflejan la calma que precede al temporal.

Trump ha advertido a la nueva mandataria que está obligada a cumplir con todo lo que solicite el gobierno de Estados Unidos o en caso contrario le iría peor que lo ocurrido a Maduro, a lo que racionalmente Delcy Rodríguez optó por invitarlo a desarrollar una agenda basada en la cooperación y el respeto a la soberanía.

La Constitución venezolana establece que en caso de ausencia definitiva del presidente, la vicepresidenta en funciones convocará a elecciones generales en un plazo de 30 días, aunque el depuesto Maduro se declaró en Nueva York como prisionero de guerra y reivindicó su condición de jefe de Estado.

Sin precisión ni seguridad de lo que ocurrirá en lo adelante en Venezuela como consecuencia del asalto militar y secuestro del presidente Maduro y su esposa, el presidente Trump y el secretario Marco Rubio apuran la reinstalación en el continente de la Doctrina Monroe, sostenida en el lema de “América para los americanos”.

En base a esa doctrina, Trump distribuye amenazas y advertencias a Colombia, México y Cuba, en tanto que el secretario Rubio advierte que en el hemisferio occidental “no vamos a dejar que se convierta en una base de operaciones para adversarios, competidores y rivales de Estados Unidos”, clara señal de que resurge la ley del garrote.

El Nacional

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