Editorial

Lago Enriquillo

Lago Enriquillo

Territorios habitables y cultivables de las provincias Baoruco e Independencia resultan  seriamente impactados por el desbordamiento del Lago Enriquillo, que se dice recupera espacio que le corresponde desde hace miles de años por lo que su indetenible crecimiento obligaría a las autoridades a  reubicar en lo inmediato a centenares de familias asentadas en su entorno.

Son muchas y variadas las razones que exponen  ambientalistas y ecologistas sobre las causa de la expansión de  ese estuario que  antes  formaba parte de un canal marítimo  que iba desde la Bahía de Neiba hasta  donde hoy se encuentra Puerto Príncipe,  entre las más socorridas  figuran la deforestación en la zona y los sedimentos  del río Yaque del Sur.

Tan bien se afirma que la  crecida del Lago Enriquillo se debe  al aumento del nivel del mar o a que se alimenta de  las aguas  subterráneas dejadas por las tormentas Olga y Noel en 2007 y también a que el caudal que recibe es superior  a su capacidad de evaporación, única forma de sacar agua de ese cauce que no tiene salida horizontal.

Ningún especialista ha dado esperanza de que  el lago detenga la marcha hacia tierra firme; por el contrario, se afirma que podría anegar en corto tiempo un área de 150 kilómetros cuadrado, por lo que urge una rápida y decidida intervención del Gobierno para evacuar a productores agrícolas y ganaderos, así como a  una amplia franja poblacional situada hoy en extrema condición de vulnerabilidad.

Se ha dicho que  el Instituto Agrario Dominicano (IAD) prepara terrenos en  comunidades adyacentes donde asentaría a parceleros a los  que el lago les ha anegado sus tierras, pero es evidente que  hay que  realizar un esfuerzo de mayor alcance  ante el peligro inminente de que  las aguas de ese caudal se expandan de manera incontrolable, como han advertido geólogos y ecologistas.

Se requiere que  los ministerios de Medio Ambiente, Agricultura y el Instituto de Recursos Hidráulicos (Indrhi) coordinen y  emprendan acciones  para afrontar ese fenómeno en el corto y mediano plazo, lo que supone esbozar un  plan de ordenamiento territorial de las provincias Independencia y Baoruco.

El Lago Enriquillo  parece dispuesto a recuperar el espacio que ocupaba hace miles de años, por lo que urge que el Gobierno  ayude a centenares de familia del Suroeste  a  trasladarse a otras zonas y dejar el paso libre a sus salobres aguas.

El Nacional

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