Editorial

Las elecciones

Las elecciones

   Una marcada abstención, denuncias de uso y abuso de recursos públicos en favor de candidatos oficiales, alto consumo de alcohol y una desagradable cuota de violencia, caracterizaron ayer las votaciones congresuales y municipales, que  se celebraron en un agridulce ambiente de normalidad.

Los resultados  electorales confieren al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) una  holgada mayoría en el Congreso, en tanto que el Partido Revolucionario Dominicano (PRD)  incrementaría  el número de Ayuntamientos.

El Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) ha reeditado su moderado desempeño de comicios anteriores para mantenerse en condición de    tercera fuerza política que aún se bate contra el fantasma del bipartidismo.

Como ha sido costumbre, los votantes acudieron a sus respectivos colegios electorales a sufragar en paz y orden,  aunque gente desaprensiva protagonizó actos de violencia en algunos centros con saldos de muertos y heridos.

Fue notorio, como lo consignó el grupo de  observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA), las compras de cédulas en numerosos municipios, una malsana práctica que se creía superada, como también la distribución de dinero y bebidas alcohólicas  entre votantes y delegados.

Era previsible  que la  abstención electoral superara el 40 por ciento, pero tal parece que    la cantidad de electores ausentes fue mayor a lo previsto, al punto que  la mayoría de las mesas electorales registraron  escasa  asistencia durante la mañana, aunque la asistencia se incrementó durante la tarde.

La Junta Central Electoral (JCE) cumplió su cometido de organizar de manera eficiente unos comicios  complejos,   aunque no pudo evitar el  derroche de recursos del poder durante la campaña electoral y aun en el día de las votaciones.

 El PLD ha resultado el gran ganador de la justa de ayer al asegurar un gran número de senadurías, diputaciones y alcaldías, por lo que  las felicitaciones van dirigidas   a esa bandería que  tendrá que asumir su triunfo como  compromiso y no como botín.

  Terminada  la justa, es hora de que la nación retorne al trabajo productivo.

El Nacional

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