Con la continuación de los bombardeos contra Libia, las violentas manifestaciones en Yemen y Siria y la creciente inestabilidad política en Argelia, Jordania, Túnez y Egipto, se agrava la crisis en Oriente Medio y Norte de Africa, lo que complica aún más la comercialización del petróleo a nivel mundial.
Un revuelto mundo islámico significa mayor incertidumbre en las principales economías del planeta y peores niveles de miseria y exclusión en naciones en vía de desarrollo que deben afrontar los altos precios del crudo y de materias primas básicas como trigo, maíz, sorgo y derivados lácteos.
Las manifestaciones políticas y revueltas sociales anegan como un gigantesco tsunami a todo el Poniente Africano y a Oriente Próximo donde se extrae y comercializa gran parte del petróleo que consume Europa, Estados Unidos, China y Japón, sin que se vislumbre paz o relativa estabilidad en esa convulsionada zona, donde miles de personas han muerto a causa de la irrefrenable violencia.
Esos sucesos en tan lejanas tierras repercuten de manera negativa sobre la economía dominicana, sin recursos para solventar tan elevada factura petrolera que ha provocado alzas desmesuradas en el índice general de precios y ahondado el crónico déficit de cuentas corrientes en la balanza de pagos.
Gobierno, sector productivo y clase política deberían ejercitar sensatez, madurez y sacrificio y procurar un acuerdo mínimo que garantice que la todavía débil estabilidad económica y monetaria sujete sus amarras a puerto seguro a la espera de que pase tan devastador huracán, que hoy zarandea a economías tan fuertes como las de Estados Unidos y de la Unión Europea.
Valiente médico
La historia del médico pasante que arriesgó su vida para evitar que una paciente fuera asesinada a cuchilladas por otra mujer que irrumpió seguida de una turba en la sala de emergencias del hospital Francisco Moscoso Puello, refleja el preocupante nivel de violencia e inseguridad que prevalece en los centros hospitalarios públicos.
El doctor Miguel Alfredo Polanco pudo desarmar a la agresora que ya había inferido una cuchillada a su víctima, en medio de un tumulto provocado por gente que ingresó al hospital armada de botellas y cuchillos.
Se resalta el valiente gesto de ese médico que de forma tan singular salvó la vida de esa paciente, al tiempo que se reclama a las autoridades proveer de mayores niveles de seguridad a los hospitales públicos para evitar desgracias mayores.

