El anteproyecto de ley presentado ayer por el Ministerio de Interior y Policía, que limitaría hasta las 10:00 de la noche el expendio de bebidas alcohólicas en colmados, colmadones y tiendas de licores, será causa de conflictos, pues afecta intereses de más de 44 mil establecimientos de esos tipos y a sus suplidores.
Ese estatuto prohibiría también el expendio de alcohol en parques, aceras, avenidas y zonas verdes, salvo que se cuente con autorización oficial.
La normativa, que también prohíbe servir ron y cervezas en lugares ubicados a menos de 300 metros de escuelas y hospitales, parece diseñada para acentuar o ampliar una primera medida que prohíbe el expendio de bebidas alcohólicas después de la medianoche.
Aunque esa ley seca ni el mentado programa Barrio Seguro han podido disminuir los altísimos niveles de delincuencia y criminalidad, la población las acoge como esfuerzos puntales para recuperar el extraviado estadio de seguridad ciudadana.
En todas las sociedades civilizadas se observan restricciones de horario y lugares al expendio libre de alcohol, para evitar focos de violencia o deserción laboral.
El anteproyecto presentado por el ministro Franklin Almeyda afectaría de modo directo a más de ocho mil colmadones, la mayoría ubicados en Santo Domingo, Santiago, La Vega y San Cristóbal, que tendrían que limitar su ofrecimiento de bebidas hasta las diez de la noche, en calendario de lunes a viernes.
Las autoridades están compelidas a actuar con prudencia al poner en vigencia normativas que colisionan añejas costumbres o tradiciones, máxime si el Estado no está en capacidad de cumplir con su ofrecimiento de frenar la delincuencia.
La sociedad, en cambio, ha de caminar siempre en dirección al orden y al pleno respeto a la ley, lo que concede autoridad cívica para reclamar derechos.

