Más de cien estudiantes han sufrido intoxicación a causa de la ingesta de algún componente del desayuno escolar, en una frecuente y extraña situación que el ministro de Educación define como sospechosa.
Esta vez, trece estudiantes de una escuela en la comunidad Chacuey Abajo, de Cotuí, fueron ingresados a un hospital aquejados de dolores estomacales tras ingerir un tipo de jugo.
La gran cantidad de niños intoxicados a causa de ingesta de leche, jugo o bizcocho del desayuno escolar pertenecen a escuelas situadas en diversas comunidades, cuyas meriendas son servidas por suplidores diferentes.
El titular de Educación, licenciado Melanio Paredes, ha considerado la inclusión de alimentos contaminados en el desayuno escolar como sumamente sospechoso, porque ocurren a pesar de los estrictos controles de calidad que aplican las autoridades.
Ante los frecuentes casos de intoxicaciones, las autoridades ordenaron realizar en las plantas procesadoras análisis microbiológicos, físico-químicos y otras investigaciones de laboratorio con fines de garantizar la calidad de los alimentos servidos a los escolares.
A pesar de tan rigurosas previsiones, que incluye entrenamiento especial al personal técnico que maneja el programa del desayuno escolar, los casos de intoxicaciones se multiplican por doquier.
¿Qué está pasando? ¿Cómo prevenir una desgracia mayor?
Se trata de una situación sumamente delicada, pues a pesar de que el Ministerio de Educación ha suspendido el suministro de leche y jugo de dos de los principales suplidores, el problema continúa y parece agravarse.
Las autoridades han optado por suspender la merienda escolar en las escuelas donde se producen intoxicaciones, pero por ese camino habrá que restringir ese vital servicio en todos los centros educativos públicos.
El ministro Paredes estima sumamente sospechosos los frecuentes casos de intoxicación por ingesta del desayuno escolar.
Quizás convendría llamar al Fiscal.

