Nunca será suficiente el juicio de los filósofos, el canto de los poetas ni el decir cotidiano de todos los hombres, para proclamar las bondades de la madre. Todo ser humano siente que lleva una deuda con su progenitora.
De ahí que la maternidad haya sido objeto de tantas creaciones en todas las artes, sobre todo en la poesía. Resultará difícil ser poeta y no componer, aun fuese una estrofa, a la madre.
La literatura, en todas las lenguas, reúne textos que expresan riquezas espirituales acerca del tema: Y digo que es tan grande ser mujer como ser hombre / Y digo que no hay nada más grande que la madre de los hombres, Walt Whitman.
En mis años de estudiante de secundaria escuché nunca leí- un poema que el estudiante Roberto Núñez divulgó ampliamente. Cuenta la historia de un niño que buscaba comprar una madre en Nochebuena.
¡Ay madre es una con tan pura, tan santa y bella, que los hombres la inventaran si en el mundo no existiera!. Nunca he sabido el autor y al consultar Internet me encuentro con que en ese espacio también es desconocido.
Ha sido tradición que en el Día de la Madre la radio divulgue canciones como madrecita del alma querida, en mi pecho yo llevo una flor, o ese clásico que grabó José Luís Rodríguez cuando era joven El retrato de mamá, donde alguien recrimina al hermano rico que en esa casa donde vive llena de tantas alhajas, falta la joya más cara, el retrato de mamá.
En las escuelas y centros culturales, como en la radio, las emociones han brotado a raudales cuando un declamador vivifica El brindis del bohemio, de la autoría de Guillermo Aguirre y Fierro, conocido en la voz del Indio Duarte. En torno a una mesa de cantina departían seis alegres bohemios
Era Noche Vieja y cada uno brindó por lo que más sintió, pero el último, Arturo, lo hizo por la mujer que me arrulló en la cuna / ¡por mi madre, bohemios!.
No sé si hoy sonará en la radio Despedida, aquel tema de Daniel Santos en el que el hablante lírico se despide de sus amigos porque se marcha a pelear a otras tierras. Va dispuesto porque voy a salvar mi derecho, mi patria y mi fe.
Solo me parte el alma y me condena/ que dejo tan solita a mi mamá /
mi pobre madrecita que es tan vieja / quién en mi ausencia la recordará.
La vida cambia, desde luego, y a veces para sorpresa. En las semanas previas a esta fecha hemos visto en la prensa anuncios con madres desnudas, con la recomendación de regalarles arreglo de pechos y glúteos.
He visto en la televisión un spot en el que un grupo de muchachos y muchachas monologan acerca de su respectiva madre y todos dicen que es loca, intrusa o maniática, para concluir que resaltando que gracias a eso han logrado sus metas.
Se parece al estilo de algún artista de ahora que le canta a su amada diciendo: Es que tú eres horrible/ horriblemente preciosa. O del machote Alejandro Fernández, que recomienda para la mujer: Mátala, con una sobredosis de ternura. Es forma rara de amar.
La madre ha sido cantada, por su ternura y dedicación, y como resalta el himno que escribiera doña Trina Moya de Vásquez por su noble atributo de abnegación sin par. Quién como una madre con su dulce canto nos disipa el miedo y nos calma el dolor.
Honorato de Balzac llegó a decir, respecto de la madre, que jamás encontrarás ternura igual. Dios, quien no tiene principio ni fin, al contemplar la complacencia del hombre con su madre, pareció sentir envidia y decidió tener la suya, como si reflexionara que ser un sin madre nunca fue cualidad atractiva. Y el Verbo se hizo carne.
El hombre común coincide, a su modo, con filósofos y poetas en el culto a la madre: Madre aunque sea de bejuco, Madre, solo hay una. Tortica de manteca para mamá que da la teta.
Otro pensador, Alfred Musset, ha considerado que Quien quiere a su madre no puede ser malo. Y puede ser riesgoso compartir este criterio, pues connotados delincuentes han mostrado debilidad por progenitora. Ejemplo, Rafael L. Trujillo.
El hombre que asume de buen modo su rol de padre, se gana elogios como un buen padre tiene algo de madre y nadie duda de que la madre es una cosa tan pura, santa y buena que los hombres la inventaran si en el mundo no existiera.

