Torrenciales lluvias han convertido hoy a Santo Domingo en una Venecia con barrios, calles y avenidas anegados que trastornaron el tránsito y las actividades productivas.
Con agua hasta el cuello, miles confrontaron dificultad para llegar a sus centros de trabajo o de estudios y una gran masa de venduteros y chiriperos fue impedida de salir a la vía pública a procurar el pan de cada día.
Meteorología ha dicho que llueve a cántaros a causa de un disturbio tropical asociado a un extenso campo nuboso con amplias posibilidades (70%) de convertirse en ciclón.
A causa del mal tiempo, el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) ha declarado alerta en prevención de inundaciones y deslizamientos en gran parte del territorio nacional.
La ciudadanía no debería olvidar que la temporada ciclónica ingresó en un período de apogeo (julio-agosto) cuando aumenta la frecuencia en la formación de tormentas, ciclones y huracanes, algunos de los cuales toman proa hacia tierra dominicana.
Los aguaceros que se prolongarían durante el fin de semana son causados por el disturbio tropical y el campo nuboso localizados al Este del territorio, por lo que las autoridades de socorro y prevención deben emplearse a fondo para evitar desgracias mayores.
Las zonas del Bajo Yuna y Cibao Central y Nordeste han sido colocadas en alerta roja por los elevados riesgos de inundaciones, lo que supone que la Defensa Civil ha elaborado algún plan de contingencia para desmovilizar a familias asentadas en áreas de peligro.
A pesar de los inconvenientes que causan y del peligro que representan para comunidades levantadas cerca de ríos, cañadas y en laderas de elevaciones, los copiosos aguaceros se reciben como bendición para la agricultura, especialmente en zonas de bajo pluviometraje.
La posibilidad de que ese disturbio tropical se convierta en ciclón obliga a las autoridades a aplicar en lo inmediato un vasto programa de prevención y auxilio, que incluya a los más de cuatro millones de dominicanos que malviven en zonas vulnerables.
Es mejor prevenir que tener que lamentar.
