Materias primas energéticas y otros insumos esenciales para la producción acumulan alzas significativas entre 8.2 % y 77.6 % en lo que va del 2026, advierte el Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (Crees), lo que ha empujado a mayores costos de producción.
El organismo señala que el encarecimiento no se limita a los insumos energéticos, sino que se extiende a fertilizantes, metales industriales y productos agrícolas, configurando un escenario de presiones inflacionarias de amplio alcance.
Entre los aumentos más relevantes, se destaca el azufre con un alza de 77.6 %, seguido de la urea con 51.4 % y el litio con 49.4 %, todos insumos clave en sectores agrícolas, industriales y tecnológicos.
En el caso de los productos energéticos, el gasoil registra un incremento de 48.8 %, lo que refuerza la tendencia alcista en los costos vinculados al transporte y la producción industrial.
Otros productos también reflejan aumentos significativos, como el algodón con 31.8 %, la canola con 28.3 % y el arroz con 20.6 %, impactando directamente las cadenas de suministro alimentario.

El Crees destacó que ya existen señales visibles de estas presiones en grandes cadenas productivas internacionales y a nivel local. Sin embargo, advirtió que muchas empresas aún están absorbiendo parte de los costos para evitar trasladarlos a los consumidores, aunque reconoció que esta capacidad es limitada
“Proveedores de fabricantes globales como Toyota reportan presiones crecientes por el encarecimiento del aluminio y derivados del petróleo”, indicó.
Por otro lado, en el ámbito de los metales industriales, el aluminio ha subido 19.9 %, el níquel 17.1 % y el zinc 8.2 %, lo que según el Crees afecta sectores como la construcción, la manufactura y el transporte.
“Estos insumos participan en diversas etapas del proceso productivo. Los fertilizantes como la urea son indispensables para la agricultura; los metales como el aluminio, el níquel y el zinc sostienen la industria, la construcción y el transporte”, explica la entidad.
El organismo subrayó que este escenario representa un desafío particular para economías abiertas e importadoras como República Dominicana.
“Para economías como la dominicana, esto refuerza la importancia de un entorno que permita adaptarse rápido, con mayor productividad y menos costos innecesarios que den a las empresas margen para absorber choques externos”, concluyó.

