Mercado de pulgas es opción de vida para miles en el Gran Santo Domingo

Decenas de casetas y cientos de vehículos son apostados en todos los alrededores y áreas verdes  entre las avenidas 30 de Mayo, a orillas del  mar Caribe, avenida Luperón y carretera Sánchez. La imagen corresponde al malecón de Santo Domingo. /
 Jorge Gonzalez, El Nacional
Decenas de casetas y cientos de vehículos son apostados en todos los alrededores y áreas verdes entre las avenidas 30 de Mayo, a orillas del mar Caribe, avenida Luperón y carretera Sánchez. La imagen corresponde al malecón de Santo Domingo. / Jorge Gonzalez, El Nacional


Santo Domingo.-Fuera del caos, la ocupación de aceras, calzadas, áreas verdes, los taponamientos, las vociferaciones y el bullicio, el mercado de pulgas de Santo Domingo es un negocio de supervivencia y oportunidades en donde compradores y vendedores se reúnen todos los domingos para hacer transacciones de compra y venta de todo tipo de mercancías.

Por décadas, miles de hombres y mujeres “padres de familias”, que son micros y pequeños comerciantes que han vivido del negocio de la venta informal de productos en calles y avenidas de la capital y el Gran Santo Domingo, hoy conforman el llamado mercado de pulgas, el cual representa la mayor actividad comercial informal al aire libre.

En honor a la verdad, a los vendedores ni a los clientes les molestan las condiciones en que se hace ese tipo de negocio. A nadie parece importarle la suciedad del lugar y muchos menos le molestan la cantidad de personas que se mueven de un lugar a otro rozándose.

Quienes asisten a estos mercados tienen sus tareas muy bien definidas. Unos vienen a vender, otros vienen a comprar, mientras unos pocos asisten en busca de una cartera que sacar o algo que robar, pero en fin, todos buscan un beneficio muy particular.

El mercado de pulgas ubicado en el kilómetro 11 al sur-suroeste del Distrito Nacional, entre las avenidas 30 de Mayo, Luperón y Carretera Sánchez, donde usan el elevado como cobija ante las lluvias y los torturadores rayos del sol, es el lugar donde miles de personas se reúnen todos los domingos, desde la 6:00 de la mañana hasta las 2:00 y 3:00 de la tarde, para hacer una especie de bazar bajo el sol.

Casi la totalidad de las mercancías que exponen al público son usadas, principalmente ropa y zapatos que los traen desde Haití o de Estados; también abunda la ropa nueva de manufactura dominicana, así como réplicas traídas desde China y Panamá.

“El último domingo de noviembre, después del viernes negro, las cosas estuvieron muy buenas, ya que eran dos días después del pago. Además, la gente usa el viernes negro para coger electrodomésticos fiados, y lo que comparan aquí guardan su cuarto, ya que aquí se vende a buen precio, pero no se fía”, expresó Juan Antonio Sánchez, uno de los vendedores.

Explico que durante los dos primeros domingos de diciembre las ventas bajaron un poco, los domingos y días feriados adicionales subsiguientes la venta y el flujo de clientes mejoraron considerablemente.
“Aquí nadie se puede quejar, todo el que vino a vender, vendió y mucho; y los que vinieron a comprar si trajeron su dinero se llevaron lo que querían”, agrego Sánchez.

Diversidad
Una de las particularidades de este mercado es que se puede conseguir todo tipo de artículos usados, a precios más bajos, ya que muchas veces son vendidos sin intermediarios.

Allí son conseguidos también los artículos más rudimentarios y herramientas como alicates, destornilladores, planas, martillos, niveles, serruchos, sierras eléctricas, taladros, mandarrias y o tros.

Aún se ofertan películas y series en DVD, a pesar de la baja en su venta.
Aún se ofertan películas y series en DVD, a pesar de la baja en su venta

 

Conseguir videojuegos, películas, música, softwares, reproductores de audio, celulares y otros aparatos electrónicos y tecnológicos es algo común aquí, pero con la popularidad de Netflix, Amazon, YouTube y los portales de Internet para ver películas y series online de manera gratuita, las ventas de filmes, series y música en CD y DVD han bajado de manera significativa.

El mayor negocio en este mercado es la compra y venta de ropa usada (pantalones, blusas, vestidos, camisas, faldas, poloches) y otros artículos que vienen en pacas, como zapatos, carteras, sandalias, sábanas, cortinas, juguetes de marcas exclusivas, entre otros.

Algo que va tomando cada vez más popularidad es la venta de alimentos y productos para el cuidado personal y la limpieza del hogar, llegados en cajas y tanques desde Estados Unidos y que son vendidos en este comercio al aire libre. Estos productos son vendidos sin ningún tipo de regulación y podría darse el caso de que muchos no estén aptos para el consumo humano.

Cronología
A las 5: 00 de la mañana, empiezan a llegar vendedores de todas partes del país. Ya en el lugar comienzan a instalar carpas y mostradores donde exhibirán sus mercancías. A las 6:00 a.m. cientos de carpas de diferentes colores, a manera de tiendas de campañas, son puestas a todo lo largo de las avenidas 30 de Mayo, Luperón y Carretera Sánchez, reduciendo las vías a solo un carril para el tránsito de vehíulos.

A las 7:00 de la mañana se inicia la preparación y acomodamiento de los artículos que se exhibirán para la venta y otros empiezan a desayunar para la larga mañana. Ya a las 8:00 a.m., todo está listo para empezar a vender y se observan cientos de personas que se desmontan de vehículos y caminan por calles y aceras en busca del artículo deseado.

Desde las 9:00 de la mañana hasta las 3:00 de la tarde toda el área estará dominada por el caos y el desorden en que convierten estas vías en intransitables, por la reducción significativa del espacio para el tránsito vehicular, por la ocupación de parte de venedores y clientes de las calzadas y aceras. Ya a estas horas toda la zona está envuelta en un bullicio con altos niveles de decibeles y se torna hacinada por la estrechez y el gentío.

Precios
Como en todo mercado informal, los precios dependerán de la oferta y demanda. El regateo y la contraoferta son las formas para comprar o vender cualquier producto. Los precios también serán matizados por la condición y la marca de las mercancías.

A medida que pasan las horas, los artículos bajan de precio y llega un tope de tiempo en donde a los vendedores les resulta más rentable vender al costo que volver con la mercancía a sus casas, ya que saben que deberán hacer otro pago de acarreo.

Muchas carpas son colocadas en las áreas verdes y aceras.
Muchas carpas son colocadas en las áreas verdes y aceras

 

Jeans de hombres y mujeres tienen precios que oscilan entre 100, 250, 400, 500 y hasta 1000 pesos, dependiendo del estado y la marca. Camisas, polochés, bóxers y pantaloncillos, se venden a partir de 50 pesos la unidad.

Los zapatos, botas, alpargatas, sandalias, tenis son productos de mucha demanda por los compradores y pueden ser adquiridos a partir de 300 pesos, llegando a tener un tope de hasta 1,900 pesos, dependiendo de la marca y el estado de uso.

Bultos, carteras, mochilas y juguetes se venden a partir de 100 pesos y pueden llegar a 700 pesos y hasta más caros, teniendo en cuenta al vendedor, la marca y la condición del producto. Hay también más baratos.

Dispositivos electrónicos se encuentran usados en un 50 por ciento menos de su valor de mercado. Celulares, computadoras, tabletas, laptops, equipos de música, son artículos entre los más demandados. Se comercializan también bicicletas, accesorios para vehículos y de todo lo que uno pueda imaginar.

Origen
En sus inicios, el mercado de pulgas comenzó en los alrededores de la estatua de Fray Antón de Montesinos, próximo al muelle de Santo Domingo a partir del año 1985. Era más una especie de bazar al aire libre en donde residentes de la Ciudad Colonial y otros sectores capitalinos iban cada domingo a vender cosas antiguas, reliquias familiares o simplemente cualquier artículo que ya no les daban uso.

No pasó mucho tiempo y su popularidad origino un crecimiento muy significativo, ya que empezaron a llegar vendedores y compradores de toda la capital, ocupando casi a totalidad del entorno. Poco a poco el área comenzó a transformarse y a dar cabida a casi cualquier cosa que se pudiera vender.

El desbordamiento de personas atrajo también a cientos de vendedores de alimentos, algo que empezó a crear problemas en el entorno por las dificultades en el tránsito vehicular y peatonal y por la cantidad de basura y el desorden en toda la zona.

Después de un tiempo, fue trasladada todo al Centro de Los Héroes, en las vías circundantes del Ayuntamiento del Distrito Nacional y en los alrededores de la Universidad O & M.

El crecimiento de este mercado no se detuvo y nuevamente el caos obligó al Ayuntamiento del Distrito Nacional a crear espacios numerados en las calzadas y aceras de las avenidas que ocuparían para tratar de minimizar el desorden y el hacinamiento.

Con el pasar del tiempo todo este entorno de ese sector del Centro de los Héroes, conocido como La Feria, en recordación al acto inaugural de muchas infraestructuras estatales por el dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina en 1955, quedo pequeño, y el crecimiento de esta popular forma de venta al aire libre no se detenía, por lo cual este mercado de pulgas fue trasladado al estacionamiento del Estadio Quisqueya.
Aquí duraría varios años y, sin importar las razones, fue traslado a donde se encuentra en la actualidad.

Los juguetes son artículos muy vendidos todo el año en el mercado de las pulgas.
Los juguetes son artículos muy vendidos todo el año en el mercado de las pulgas