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¿Miedo a Haití?

¿Miedo a Haití?

Hugo Ysalguez

Cuando trascendió que una denominada Comisión Técnica Conjunta, integrada por representantes de Haití y República Dominicana, había dado luz verde para que el vecino país construyera un canal para desviar las aguas del río Masacre, se originó tremendo revuelo entre los sectores nacionalistas que aman a su Patria, provocando que el presidente Luis Abinader, rechazara que tal disposición se haya adoptado e inmediatamente adoptó una actitud responsable, emplazando a los haitianos a paralizar la obra.

En el momento, que se dio a conocer el supuesto acuerdo para seguir con la obra indicada, la mayoría de la población reaccionó indignada e infirió que le tenemos miedo a quienes nos invadieron por 22 años.

A propósito del tema, el conocido letrado, doctor Juan Miguel Castillo Pantaleón, ex juez de varios tribunales de la capital, nos escribe y hace las siguientes precisiones :“Es motivo de indignación ver cómo los dirigentes dominicanos se comportan con ingenuidad, pensando que se cumplirán los convenios a pesar de la larga historia de incumplimiento y desconocimiento de los documentos firmados por parte de los haitianos.

El desvío del río Masacre o Dajabón, estipula por las autoridades haitianas, que se encuentran construyendo un canal de riego supuestamente agrícola en el lugar. Esto ocurre mientras su caudal muestra una disminución producida a causa de la deforestación.

El artículo 10 del Tratado de Paz y Amistad Perpetua y Arbitraje entre República Dominicana y Haití de 1929 es la única disposición que puede ser interpretada para uso exclusivamente agrícola.

Los agricultores de ambos países pueden hacer uso de estas aguas, más esto no significa que los haitianos puedan construir obras hidráulicas en el mismo.

“Una obra de esas dimensiones es una rola de agua que va prácticamente a comprometer la viabilidad del curso de este río y que va a afectar el límite fronterizo tal situación afecta también a los productores agrícolas del país y tendrá un terrible impacto en el medio ambiente, y que está siendo desarrollado sin concebir las consecuencias que puede ocasionar”.

Las autoridades no deben negociar el destino del río, y que lo único que se debe hacer es respetar el convenio. Estimamos que Haití es un país donde la bio-sostenibilidad es muy limitada debido al daño ambiental ocasionado por sus nacionales.

El gobierno dominicano debe tener muy en claro que firmar un documento con los haitianos no garantiza absolutamente nada. Entiendo que firmar un acuerdo con Haití es como hacerlo sobre una hoja de papel mojada.La República Dominicana tiene grandes desafíos para sobrevivir a causa de los problemas migratorios, de protección medioambiental, de administración de recursos de salud y educación, así como también la falta de espacio laboral.

“Gran parte de los recursos, obtenidos de los impuestos de los dominicanos, que posee el país se destina a mantener a la población haitiana.

El país no puede darse el lujo de seguir perdiendo sus escasos recursos naturales, seguir observando la destrucción de los bosques que están cerca de la frontera, el acoso permanente que los agricultores sufren por el robo de sus ganados y el tráfico humano”.

Por: Hugo Ysalguez
dr.hugoysalguez@hotmail.com

El Nacional

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