Opinión

Misma porquería

Misma porquería

No vale que el señor se la pase maquinando como quedarse en Palacio, promoviendo su supuesto buen gobierno y ocultando el buen vivir de los suyos a través de costosos enlatados publicitarios. Ni le vale prefabricar una entrevista complaciente a cargo de alguna vedette de la comunicación bien pagada. Menos aún ciertas sobre-portadas para ocultar el masivo repudio provocado, porque lo mucho verde hasta su Dios lo ve.

Tampoco le vale al otro competidor que bultero al fin, se vista con traje lumínico y exhiba un espectacular derroche de dinero. Ni que siga esmerándose en leer en telepronters mentiras bien envueltas. De nada le sirve el rugir del león en pantalla cuando anda desmelenado.

Es inútil que durante esa fanfarria el primero se vista de seda en medio del lodo pestilente, embarrando y visibilizando pandilleros y alcancías presentes y ausentes; o que el segundo “camaján”, con menos luces de bengala, ponga cara de “yo no fui”, exhibiendo una falsa modestia y protegiendo señeros integrantes de su entorno.

¡Es pal piso y chirola que van!

Pero hablando de cuevas, hay otras blancas y azules conectadas con uno u otro de los morados, cuyos inquilinos, en tumultuosas ocasiones, se han tirado sillas y balas a granel, para volver ahora a los besos y abrazos, cual Papá que se reconcilia con el Hijo nadando en el pantano, conquistando primeras planas y malvadas bendiciones.

Y hay otros abinaderes y collados en gatera, que no dejan de parecerse a los decadentes veteranos en re-postulaciones antes de haber gobernado; porque amen de fortunas heredadas y de los conflictos de intereses que provocan, ellos y sus aparatos políticos también protegen a sus corruptos preferidos, se dejan financiar por magnates inescrupulosos, conviven con facciones de la partidocracia corrompida, practican su lógica electoralista-clientelista y reproducen conservadurismo, corrupción e impunidad; convertidas en su conjunto en un sistema que o garantiza continuismo o excepcionalmente tolera una alterabilidad muy parecida a él o fácilmente domesticable.

No nos hagamos los tontos: el cambio necesario no es posible ni con esos actores ni por una vía electoral comandada por este gobierno y sus JCE, TSE, su TC, Justicia y Congreso; porque todo eso junto reproduce la misma porquería, solo superable mediante un proceso destituyente seguido de un proceso constituyente protagonizado por el pueblo insubordinado.

El Nacional

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